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REVISTA DIGITAL EDI N° 32 ser estas incluso capacidades que no son características propias de la raza humana, como es el caso de Rich Lee, quien se implantó unos imanes en la parte interna de sus oídos con el fin de emular la capacidad de los murciélagos para así poder ver en la oscuridad. Uno de los representantes más reconocidos del biohacking es Neil Harbisson, a quien en el año 2004, se lo conoció como el primer cyborg, quien ha dicho que: “El ser humano está destinado a convertirse en cíborg; llevamos siglos usando la tecnología como herramienta y el siguiente escalón es que pase a ser parte de nuestro cuerpo" y "No es la unión entre el ojo electrónico y mi cabeza lo que me convierte en ciborg sino la unión entre el software y mi cerebro". Harbisson implantó en su cráneo una antena de aproximadamente 30 centímetros que sobresale en dirección a su frente y consta de 4 implantes, 2 sostienen a la antena, otro que vibra dependiendo de la frecuencia del color y otro que le permite conectarse a internet, ya que en la punta de la antena se encuentra el sensor de color, que es el encargado de enviar la señal al chip. Es de esta forma que poco a poco el biohacking ha ido adquiriendo más adeptos, incluso hay personas que se han colocado dispositivos que los permite receptar mejor las señales de bluethoot, e incluso otros que han implantado dispositivos en las plantas de sus pies para sentir la frecuencia de la tierra y anticiparse a eventos telúricos. Y, es que todo esto pese a que sus primeros datos se registran en los años 60, el paso siguiente de esta “transformación”, que habla del transhumanismo, es aún más antigua y se tiene datos de que se hablaba del tema en la Red iberoamericana elderechoinformatico.com AGOSTO 2019 década de los años 20, de la mano del genetista y biólogo evolutivo británico John Burdon Sanderson quien en su ensayo Dédalo e Ícaro: La ciencia y el futuro, hablo de los grandes beneficios que provendrían de aplicaciones de la ciencias avanzadas a la biología humana. Un tema muy interesante y particular, es que Burdon, estaba muy interesado en el desarrollo de la Eugensia, en la ectogénesis, entendiéndose esta como la creación y sostenibilidad de la vida en un ambiente artificial, especialmente vida humana, es decir, desarrollar un feto fuera del cuerpo humano en un útero artificial, y aplicando técnicas avanzadas de ingeniería genética modificar o mejorar las características propias humanas como la salud y la inteligencia. Siendo esta una de las tecnologías transhumanistas que, si bien fascina a los científicos, desconcierta a las personas en general, ya que se vería posiblemente afectados temas como la forma en que es apreciado y visto el cuerpo humano femenino desde la percepción del creador de vida, e incluso recayendo directamente sobre un tema del desarrollo de los derechos reproductivos, debido a que desde esta perspectiva ya no sería necesario el útero materno para dar vida. Aunque la temática a nivel científico lo mira desde la posibilidad de ayudar a bebés que podrían nacer de modo prematuro, o de ayudar a madres que no pueden concebir y gestar bebés de modo natural, esta práctica si llegase a cumplirse lo que Burton vaticino, sería que para el año 2074, solo el 30% de los nacimientos serán humanos, algo que ya nos pone los pelos de punta sin pensarlo dos veces, pues esta distribución gratuita