LAS BUENAS INVERSIONES
Gómez es un hombre muy humilde y de perfil bajo que no pretende
mucho de la vida.
Un hombre simple que no llamaba la atención de nadie con su manera de
vestir, siempre con el traje gris gastado y boina del mismo color y con su
costumbre de sentarse todas las tardes en su reposera a tomar sol , leer el
diario y comer su choclo con mucha manteca y poca sal. Hasta que un día
se le ocurrió invertir en un metro cuadrado de tierra, ¿pero quién le
vendería un metro cuadrado de tierra?. Literio, el dueño de una
inmobiliaria, le ofreció un metro cuadrado de tierra entre valles y colinas y
Gomez feliz, lo compró.