IFRÁN
En esta pasada temporada el periodo de fichajes se convirtió en un tiempo eterno para el Deportivo. Por una razón o por otra siempre había en el horizonte el pensamiento de reforzar la plantilla con algún nuevo jugador.
El que cerró el cupo fue Diego Ifrán, que llegó en el mes de marzo para cubrir la baja de Salomão, lesionado de larga duración. Se vendió al uruguayo como un jugador polivalente, que podía jugar en la punta y en la banda. Su rendimiento, sin embargo, era toda una incógnita después de estar toda la temporada inédito con la Real por una lesión.
Debutó en marzo y le hizo falta poco tiempo para plantarse en los onces iniciales. Dos goles marcados saliendo desde el banquillo, ante Real Madrid Castilla y Recreativo, le catapultaron a la titularidad, que no abandonaría hasta el final de la temporada.
Ifrán demostró que su lesión ya estaba en el olvido. Se sobrepuso de la misma y demostró que no ha perdido el instinto matador.
Seguido por un ilustre exdeportivista como Walter Pandiani, los cuatro goles marcados por el uruguayo son una cifra ni mucho menos desdeñable para una incorporación tan tardía al equipo.