Aunque yo quiera un futuro juntos, no puede ser, entiéndeme, si no hay sinceridad, el tren se para, y cada uno baja en su parada… Es una pena, porque, en fin, yo te he llegado a amar tanto… Algún día te encontraré, si no aceptas verme, te mirare a los ojos y volveré a llorar como lo he hecho durante muchas noches…
He llegado a pensar que lo nuestro se podía arreglar, pero he entendido que no todo se puede curar, las cosas se tienen que ganar, y más sabiendo que es mi amor lo que está en juego… Ya no solo hablo del hecho que me hayas mentido con tu trabajo, sino también, me has dejado hecha polvo psicológicamente, no ves que la vida que llevo a cabo a tu lado no es buena para mí, pero aun así a ti te da igual! No me has dejado elección, me has mentido a la cara y compréndeme, si me has engañado en esto, en que más lo abras hecho? No puedo llevar este tipo de vida, yo te dejé escoger, pero al parecer, prefieres a tu trabajo. Soy una simple adolescente, pero llevo la vida de una adulta, tengo que tomar decisiones difíciles, y no pienses que esta no lo ha sido, porque es una de las más duras de mi vida. He sacrificado mucho por ti, pero lo peor de todo y que tú no sabes, es que los primeros días, es que cuando te ibas por las noches, lloraba sola, sin poder contener mi llanto, temía que algo malo te pasara y no pudieses estar aquí para mí, sin poder frenar mis lagrimas. Porque sé que esta vida que llevas acabara matándote, y no quiero estar ahí para verlo. Espero que esta carta no sea el final, necesito un tiempo para mi sola y aclarar mi mente. Esta carta no significa que no te quiera, al contrario, yo aun te amo, siempre te querré, no lo olvides.
Si no escribo mas, es porque mi mano tiembla, mis ojos lloran, y mi corazón se desploma.
Att: Rebecca.
Judith López Camuñas
2 ESO B