Revista de la Asociación de Alumnos Dulce Chacón Enero 2014 | Page 40
Decine
Qué nos atrae de esas salas oscuras, cálidas en invierno y frescas en verano,
acogedoras, rodeados de extraños; a veces acudimos solos, otras en compañía de
amigos y familia con los que comentamos la película; de cuando en cuando, alargamos
el placer con unas cervezas y, si se puede, con algo más.
Opinar sobre alguna película es muy subjetivo, como pasa con la lectura; no todos
vemos y leemos lo mismo; las mismas imágenes tienen diferente sentido para quienes
las ven y las interpretan; es como la vida, que estando en el mismo lugar unos vemos
una cosa y otros otra; también influye el estado de ánimo y claro, no siempre vamos al
cine con el mismo; si estamos preocupados o felices, lo que vemos nos anima o
entristece, nos aterroriza o preocupa, según de qué contenido se trate.
El cine actualmente se ha convertido para algunos en un ritual (las palomitas, la CocaCola), para fastidio de los que están a su lado intentando escuchar a través del crujir y
el sorber, soportando conversaciones telefónicas, comentarios en voz alta. Es decir, el
fruto de nuestro tiempo.
Ir al cine se ha convertido en un lujo gracias a los impuestos; se están cerrando
muchos cines por culpa del alto precio causante de la baja asistencia; los empresarios
de salas de cine tienen que cerrar y al paso que va, no tendremos ninguna y, como
decimos los cinéfilos, no es igual ver las películas en la televisión que en una sala; el
acto de ir al cine es en sí un añadido al placer de la película.
Lo que nos transmite el cine es fantasía y hace más amenas nuestras vidas y sólo por
eso los inventores, Augusto y Luis Lumiere en 1895, se merecían nuestro más sincero
agradecimiento.
Invito a la gente a que se anime y disfrute con este entretenimiento tan placentero y
que, aunque sólo sea de forma intermitente, podamos entre todos mantener esta
industria que tanto placer produce a la mayoría de las personas que disfrutamos con él
y que no se muera por culpa de la gente que solo lo considera un negocio.
Tenemos una deuda con todos los que hacen posible que el proceso termine y llegue a
nosotros para nuestro placer; todas esas personas