Así se fundían,
sus cuerpos desnudos
en ese amanecer.
Un cuarto de hotel
una cama deshecha
a él
un pasado hostil
lo condenaba.
Dos copas
de etéreo cristal
chocaron,
bebieron,
hasta la última gota
de ese rojo.
Torrente
de pasión
Se emborracharon
hasta el hartazgo,
en el último brindis
la copa de él,
se quiebra
mil astillas
sonido ronco.
Ella entendió
era el desamor.
Por
Crys Pereda.
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