La sonrisa infiel
Es solo una pared a la que le hablo,
frontera de un rincón que nunca olvido,
tu si o favorito que ha vivido,
pasión, donde se funden los vocablos.
Es solo una pared y allí te veo,
tus dedos navegando en tu cabello,
la risa entristecida era tu sello,
labrada en el rubí de un camafeo.
De haber sabido el cruel significado,
podría haberme ahorrado las disculpas,
no ser el arlequín de tus impulsos.
Y o fui de tu guión un invitado,
un ciego que cargó toda la culpa,
mientras tú me tomabas… Por insulso.
Frank Cuentas