Revista de Adultez y Senectud 1 | Page 7

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El duelo y la pérdida durante esta época incrementarán las preocupaciones de los adolescentes con respecto a los cambios físicos normales que están teniendo lugar en sus cuerpos. El duelo también puede expresarse teniendo frecuentes jaquecas o dolores de estómago o a través de la tristeza y depresión. Todas estas son reacciones normales y deben ser vistas de una forma comprensiva y tolerante por cualquier proveedor de cuidados.

Otra reacción común puede exhibirse en cambios de humor y estallidos de ira. Algunas personas se retiran a un lugar seguro, como el dormitorio, donde la ira pueda sacarse golpeando contra una pared o pegándole a una almohada. Algunos pueden sacar la ira a través de comportamientos sociales inapropiados, mal semblante o agresión hacia los demás. Las calificaciones escolares pueden caer en parte debido a trastornos del sueño, pero también debido a la depresión y a una sensación general de insignificancia.

Es normal para los adolescentes de edades intermedias, tanto varones como mujeres, querer a un "amigo" especial, como un osito para abrazarlo y dormir con él durante este tiempo. Puede ser importante para un proveedor de cuidados proteger esta información de otros miembros de la familia, especialmente en el caso de un varón. El adolescente también puede querer aferrarse o usar una prenda de vestir en especial que pertenecía a la persona fallecida. Él o ella pueden adoptar ciertos ademanes o comportamientos asociados con el ser querido fallecido o idealizar la presencia y su relación con dicha persona.

Ser tolerante con lo que puede verse como un comportamiento "infantil" o inmaduro permite a los adolescentes de edades intermedias procesar la pérdida a su manera propia, personal y para ellos importante.

Adolescentes Mayores, de 15 a 18 años

Los adolescentes mayores están atareados con el tema de convertirse en adultos jóvenes. La mayoría de los niños (desde los años de la preadolescencia hasta los primeros años de la adolescencia) están concentrados en un deseo de ser adultos. Como adolescente mayor, este enfoque se hace realidad. Durante estos años, la gente quiere ser tratada con respeto e igualdad.

Ser de ayuda para los adolescentes mayores es complicado por el hecho de que si bien pueden ser adultos jóvenes, no tienen las responsabilidades o experiencias completas de la edad adulta. Además, están en el proceso de diferenciar y alejarse a sí mismos de las figuras paternas en sus vidas. Su grupo de compañeros es su autoridad máxima y cómo son vistos y juzgados por sus ellos es de vital importancia para los adolescentes.

Los adolescentes mayores pueden reaccionar a su duelo por rígida conformidad con su grupo de compañeros. Pueden volverse hoscos o retraídos y no comunicativos. Su ira puede expresarse a través de un conflicto exagerado con las figuras paternales y presionando fuertemente para derribar límites anteriormente comprendidos y razonables.

Pueden volverse inseguros acerca del futuro, cuestionar el sentido de la vida y cuestionar o abandonar el sistema familiar de creencias. Pueden tener trastornos del sueño, tales como sueños recurrentes o perturbadores e insomnio. Al igual que con los adolescentes de edad media, las calificaciones pueden caer debido a los trastornos del sueño, la depresión y una sensación general de insignificancia.

Algunos adolescentes mayores pueden idealizar al ser querido fallecido. Pueden adoptar ademanes, hábitos y preferencias de la persona fallecida. Pueden querer usar ciertas prendas de vestir, especialmente un sombrero, una camisa o una chaqueta que pertenecía a su ser querido especial para sentirse más cerca de la persona a quien echan de menos o pueden reaccionar sintiéndose abandonados y enojados ante expectativas incumplidas en su relación con la persona fallecida.

A veces pueden revertir a comportamientos regresivos siendo inmaduros e infantiles, o disfrazando los miedos con bromas y comentarios sarcásticos. Ser tolerantes con los comportamientos inesperadamente inmaduros o excesivamente afectados en un/una adolescente mayor lo/la ayudará a través del proceso de aprender cómo vivir mejor con una pérdida importante en la vida.