Por Carolina Béjar
Inscribirte en un gimnasio es muy fácil. Basta con escuchar al promotor del gimnasio y ver las instalaciones para imaginarnos un nuevo estilo de vida lleno de ejercicio, usando ropa deportiva y bajando de peso cada día. Sin embargo, después de haber firmado el contrato del gimnasio te das cuenta de que has hecho un compromiso y que tienes que pagar la mensualidad del gimnasio por un determinado plazo, independientemente de que asistas o no. En lugar de hacer muecas cada vez que veas tu credencial del gimnasio al recordar con remordimiento que no has asistido, mejor motívate a asistir regularmente y así poder lograr lo que soñaste cuando adquiriste la membresía.
34 revistacorposano. com facebook. com / RevistaCorpoSano