Revista Casa Silva Nos. 30 - 31 R.CasaSilva 30-31 completa | Page 176

Rodol fo R amír e z S oto idea al respecto de la importancia de los an- tepasados, le dice que aunque ellos, nuestros antepasados, no nos conocieron, perviven en nosotros como fundación y como enlace a nuestro destino. Esta idea la va a reiterar en la última carta de tal correspondencia, la número diez que está fechada del 25 de diciembre de 1908, cuando le dice que tal fundación y enlace se da en “…la sangre de nuestros antepasados, que incesantemente se mueve en nosotros y se combina con lo que nos es propio, para consti- tuir aquello singular, no repetido, que somos en cada recodo de nuestra vida.” Carecer de antepasa- dos equivale para Rilke a carecer de destino, a no tener futuro y a malograr la oportuni- dad de construir una obra de arte necesaria. Su afán por construirse unos ancestros no se debe entonces meramente al deseo exagerado de la fantochería aristóctrata sino a una sentida angustia de vida. Philippe Jacottet, en su ensayo Rilke por sí mismo, comparte el fragmento de otra carta del poeta en la que vemos claramente la importancia que Rilke le confiere a la existencia de los ancestros: Los estilos pictóricos en la poesía de Rilke lectura del Libro de la razón 7 me ha hecho ver una vez más hasta qué punto carezco de ese vínculo con un dominio familiar donde se sienta la acción y la tutela de los antepasados, recibidos y de alguna manera reconocidos por la naturaleza —crecer y durar—, y en el seno del cual su tumba no significa otra cosa que un ahondamiento de apropiación y de filiación, un último sí a ese sereno y familiar reino de la tierra…” En el empeño por reconstruir unos lazos que le permitan afincarse en la vida, Rilke concebirá desde muy joven su idea del arte como una forma de ser en el mundo. Perso- nalísima idea que con el paso de los años, y su desarrollo propio, decantará en método artístico. Este modo de vida que plantea el poeta prepara al ser humano para alcanzar la comunión con el entorno que él habita y establecer así contacto permanente con sus tradiciones y su porvenir. El camino que se ha de recorrer para alcanzar tal participación es exigente, requiere disciplina, debe ser transitado en soledad y el único motor eficaz para mantenerse en movimiento en él será el amor. No obstante, es apenas un camino que puede ser, o no, elegido. Tal como leemos nue- vamente en la carta número diez a Kappus: “El arte mismo no es más que una manera de vivir, y puede uno prepararse para él viviendo de cualquier manera, sin caer en la cuenta.” 8 Un camino que se parece mucho a esa senda menos transitada de la que nos habla Robert Frost en su famoso poema El camino “Estar ligado con tales tradiciones, provenir de ellas, reconocerse en ellas en los recodos casi anónimos de la vida: ¿hay algo más con- fiable, más noble, más puro, más cordial? La que no tomé. Al decidir transitar por ella, por la senda menos transitada, es justamente cuando se hace la diferencia. Como en el poema de Frost podemos ver reflejado el camino que Rilke considera que es el arte, les comparto entonces el mencionado texto del poeta estadounidense: De Joseph de Pesquidoux, París, 1925 8 Rilke, R.M., (2000). Cartas a un joven poeta. Ediciones Elaleph Carta X (p. 92). Dos caminos se separaban en un bosque amarillo Y apenado por no poder marchar por ambos Y ser un solo viajero, largo tiempo me detuve Y seguí uno de ellos con la vista hasta donde pude, Hasta donde hacía una curva entre la maleza; Luego tomé el otro, igualmente hermoso, El cual quizá tenía mayores derechos Pues estaba cubierto de hierba y le hacía falta más trajín; Aunque en este punto el transito por allí Los había desgastado más o menos lo mismo, en verdad. Y ambos esa mañana estaban cubiertos por igual De hojas que ninguna pisada había ennegrecido aún. Oh, ¡reservé el primero para otro día! Pero, consciente de que un camino lleva a otro, Dudaba de que algún día pudiera volver allí. La teoría poética de Rilke es material para otra charla. Sin embargo, debo referir- les rápidamente en esta, de manera suscinta y general, su esquema: Tenemos entonces que el arte es un cami- no en el que se da la vida y por ello lo impor- tante es transitarlo, la producción de la obra de arte es un valor agregado de este camino y el creador no debe afanarse por acceder a ella, pues ésta debe acontecer de manera honesta y natural. Si la obra de arte se da, en este caso: el poema, se caracterizará por ser un ente orgánico que le proporcionará al poeta/ser humano, un nuevo conocimiento tanto del mundo como de sí mismo. Ahora fíjense ustedes cómo surge el poema y cúal es su ciclo: Este organísmo será concebido a partir de un encuentro, que Rilke percibe muy similar a un encuentro erótico, entre el ser humano y el mundo. Las fases de tal concepción seran las siguientes: 1. Después del encuentro con el mundo el poeta queda fecundado. 2. Este germen inicia su proceso de gestación en el interior del poeta. 3. Una vez completado el proceso de ma- duración el poeta da a luz un poema. 9 7 Voy a estar diciendo esto con un suspiro En algún lugar, dentro de siglos y siglos: Dos caminos se separaban en un bosque y yo… Yo tomé el menos transitado, Y eso ha hecho toda la diferencia. 9 Frost. R., (1979). Poemas Robert Frost. Buenos Aires, Argentina. Ediciones Corregidor. Selección, traducción y prólogo Enrique R Revol. (p. 48) Traducción levemente modificada. r e v i s t a r e v i s t a  