considerado un fracasado. Se debe incrementar la tolerancia al fracaso y la persistencia si se quiere verdaderamente innovar. Además de la ventaja de crear una cultura que asuma riesgos, la complejidad de ciertos problemas aún sin solución hace necesario el desarrollo del pensamiento inductivo como forma de innovar en la tecnología. Asimismo, es más fácil entrenar en los procesos de experimentación que en, por ejemplo, la física teórica, lo cual abre la posibilidad a países latinoamericanos y caribeños de entrar en la carrera del emprendimiento basado en la innovación tecnológica. En este sentido, un ecosistema de innovación de abajo hacia arriba, como el que siguen los países asiáticos, es más viable. 2. Promoción del valor del emprendimiento e innovación El fomento de la cultura emprendedora, muchas veces, se relega a un segundo plano. En otros casos, se entiende que la mera existencia de revistas y programas de televisión que cubran el tema es suficiente. La calidad del material que se prepare o difunda es crítica para educar a las audiencias y lograr una compresión adecuada de las razones del éxito o fracaso de los emprendimientos. Se requiere de profesionales que identifiquen, estudien y preparen los casos de éxito o fracaso que deben ser cuidadosamente analizados y comunicados en un lenguaje sencillo y motivador, para resaltar elementos vitales del proceso del emprendedor. La formación no debe terminar en el aula universitaria o comunitaria; debe ser abierta, continua y permanente a través de la difusión masiva de estos casos de negocios. La
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