aumentar la capacidad de identificar oportunidades de negocio y paliar el miedo al fracaso”. Los resultados del estudio mencionado, sugieren que una mayor inversión en la formación emprendedora en América Latina y el Caribe, en países cuyo desarrollo y competitividad se basan en los factores de producción y en su eficiencia, no se traducirá en un aumento de la actividad emprendedora, como sucede en economías basadas en la innovación; se señalan dos posibles causas para este comportamiento:
� Por un lado, pueden existir limitaciones que restringen el impacto, como son la infraestructura inadecuada, inestabilidad económica y falta de condiciones relacionadas con el mercado y la tecnología.
� Por el otro, los autores del estudio señalan que podría deberse a la baja calidad de la formación: programas de educación superior en Ciencias e Ingeniería no tienen grandes éxitos e impactos debido a bases deficientes o inapropiadas de la educación en los colegios, lo que es evidente en las evaluaciones internacionales anuales que se realizan por parte del Ministerio de Educación. Esta situación está sucediendo en América Latina y el Caribe, donde los niveles de educación primaria y secundaria son deficientes. Este fenómeno ha motivado a la Organización de Estados Americanos OEA a promover el programa Ingeniería para las Américas, el cual busca
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