Revista Caracter 4 - 2016 Vol. 4 IV | Page 33

término mucho más por falta de adecuado seguimiento que por carencia de ellas. No todos las aman: resulta muy difícil que no sean cuestionadas por algún grupo que tenga intereses en el pasado o visualizarlas con las formas que tendrá en su versión futura y definitiva. Tampoco, las grandes o buenas ideas son solo factibles. Todas requieren ajustes antes de ser convertidas en los productos / servicios que propongan cierto éxito. Es por ello, que las ideas comienzan incipientemente y no siempre bien formadas; recién en estadios maduros se las observa de manera acabada. Asimismo, no resulta sencillo pasar de lo viejo a lo nuevo, que sean aceptados los riesgos y puedan demostrarse los nuevos beneficios. Por último, no siempre las buenas ideas ganan; su implementación es fruto de perseverancia y pasión, tal el caso del producto WD-40, el que debe su nombre a los 40 intentos que requirió para tomar la forma que le conocemos en la actualidad.
3. El inventor solitario Muchos creen en la soledad del inventor, lo que está muy alejado de la realidad: cuanto más transformacional es el producto( o sea, cuanto más alejado esté del negocio core de la empresa o de lo conocido en el mercado) más necesitará de conocimientos relativos a otras ciencias y / o
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