INTERCULTURAL
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7. El argentino es humilde, amable y familiar, reparte abrazos y dice te quiero a menudo. Se interesa por saber más de quien viene de fuera. Son mujeres y hombres para los que el asado del domin es sagrado, que golpean cacerolas para protestar y para celebrar, que han hecho un arte de la costumbre de hacer fila y esperar, para los que la amistad está por encima de todo.
No importa que en realidad seas manchego y que nunca en tu vida hayas pisado Galicia. Si eres español, el argentino te llamará "gallego".
8. Ah, la "interna". Una de esas palabras que todo periodista extranjero debe aprender para entender que detrás de cada historia hay un conflicto, una rivalidad, una tensión, a menudo entre grupos que buscan fines similares. La interna peronista, la interna del sindicato, la interna de l asociación de víctimas… El reflejo de una sociedad que ama el debate y la discusión y una trampa para el que crea que en este país todo es como parece.
9. Cuando tienes una duda no pides que te la aclaren, preguntas "si puedes hacer una consulta".
10. Llegas a Argentina y te causan gracias los chamuyos (el arte nacional del piropo), pero detestas el drama y el histeriqueo (ahora me gustas y después no, ahora que me buscas ya no te quiero). Ahora te cansa el chamuyo, pero te has convertido en un dramático histérico y vivirás con esa divertida maldición por el resto de tu vida.
11. Besos. Besos por todos lados.
12. Los argentinos no responden al estereotipo de seres arrogantes ni se creen superiores. Los argentinos tienen las cataratas de Iguazú y el glaciar Perito Moreno, los cerros del Norte y los picos de la Patagonia, los vinos de Mendoza y las ballenas del sur.
Los argentinos tienen el dulce de leche, la carne, la mano de Maradona, a Ricardo Darín y a Las Leonas, la noche de Palermo, Relatos Salvajes, Esperando la Carroza y las páginas de Borges.
El argentino no es arrogante, es sólo que es consciente (y perdón por el porteñismo que estoy a punto de soltar) de que vive, sin lugar a dudas, en uno de los mejores lugares del mundo.
Ignacio de los Reyes