Ese día ya casi en la Renfe, unas chicas estaban repartiendo publicidad sobre una manifestación feminista, Carolina fue a coger curiosa uno de esos papeles pero casi cuando ya lo tenia él tiro de ella bruscamente, Jesús era un poco bruto a veces pero sabía que no lo hacía para hacerla daño, esta vez ella se molestó algo más y esto llevo a que las chicas que estaban allí y él se enzarzaran en una discusión, que no tuvo mucha oportunidad ya que ella alejó a Jesús de la zona. Él estaba muy cabreado porque toda esa publicidad y esa moda eran solo tonterías, no le gustaba que nadie y menos una mujer le dijese lo que tenía que hacer. Después de un largo camino en silencio, un largo día en silencio en la facultad, Carolina llegó a su casa al finalizar la mañana y por curiosidad buscó información sobre el feminismo y algo dentro de ella tembló.
Sabía que Jesús tenía mucho mas conocimiento de la vida, hasta él conocía mas de ella, que ella misma. Lo había pasado muy mal por su relación con sus padres, y por eso dentro de él había mucha rabia. Pero, algo dentro de ella tembló, y empezó a pensar, aunque sabía que eran tonterías, empezó a pensar ella y sólo ella, sin Jesús de por medio. Y dudó, empezó a dudar, se sentía muy mal consigo misma por pensar que quizás como era tratada no era lo mejor, que quizás eso del feminismo podría tener razón, por primera vez dentro de ella había una lucha interna muy grande, pero que ganó Jesús porque acabó yéndose a dormir prometiéndose que no diría nada de esto a él, porque eran tonterías.
Al día siguiente en la facultad, tuvo la idea, no sabía si buena o mala de preguntarle a Sara, una buena amiga suya, sobre el tema ya que ella iba mucho a esas manifestaciones y aunque Carolina tenía dudas porque sabía que significa sacarle ese tema a su amiga, lo hizo, contra todo pronóstico lo hizo. Sara se sorprendió, pero se alegró, se podía ver en su rostro algo que Carolina no sabía identificar ni entender pero era esperanza, su amiga sintió esperanza, por una vez tenía la oportunidad de tender su mano y no sentirse impotente. Esta le explicó encantada todo lo que pudo, desde los orígenes de la primera ola hasta la actualidad, le explico el patriarcado desde la base a la punta, y le detalló la violencia machista que se sufría desde las calles hasta de las personas más cercanas, llegado ese punto Carolina no sabía si cabrearse por las indirectas hacia su relación, pero empezó a sentir miedo, miedo de no saber que hacer porque algo dentro de ella empezaba a hablar pero no quería hacer caso de ello, no podía ser que todo lo que había oído le pudiese pasar a ella.
Ese día, viernes, solía ir a casa de Sara a comer pero apareció Jesús a la salida diciendo que fuese a su casa, a lo que Carolina inicialmente se negó porque ya tenía plan, Sara decidió meterse en la conversación pero fue una mala opción, Jesús se enfadó y al final acabó en su casa para que no fuese a más el cabreo, lo que no sabía es lo que la esperaba. Ella sintió miedo, mucho miedo cuando él enseño que había entrado en su historial de búsqueda, Carolina no sabía que tenía su contraseña, en ese momento Jesús subió el tono preguntando el por qué de buscar todo eso, la trataba mejor que nadie decía. Ella intentó hablar, intentó explicarle que había cosas que no le gustaban pero cada vez que lo hacía Jesús se ponía más y más nervioso, echaba la culpa de que estuviese así a ella, lo que hacía que cada vez se sintiese peor, mas arrinconada, con miedo, con dudas, no sentía que fuese alguien. Todo esto acabó cuando ella intentó acabar la relación, pero él dio un fuerte golpe a la pared cerca de Carolina y le prometió que si no era de él no sería de nadie.
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