ISMA - Instituto Superior Marista A-730
Aula Magna Nº 15
1.- HORIZONTE PARA EL FUTURO DE LA MISIÓN MARISTA
Conferencia del Hno. Josep
María
Soteras,
Consejero
General.
“Somos del mismo material del
que se tejen nuestros sueños”,
afirma uno de los protagonistas
de la obra “La tempestad” de
Shakespeare. En efecto: “Somos
lo que soñamos ser. La pregunta
acerca de la identidad tiene
pleno sentido. Ahora bien, soy un
convencido de que la identidad
nos viene dada por lo que somos, desde luego, pero sobre todo, por
lo que queremos ser. Nuestra identidad se define más por nuestros
proyectos que por nuestras realizaciones, más por nuestros sueños
que por nuestra realidad”.1 He aquí la pregunta que nos podríamos
hacer: “¿Por qué características queremos que se nos distinga?”.
Y junto a ésta, hay otra pregunta paralela: “¿Por qué características
se nos distingue hoy?”. La respuesta a estas dos preguntas nos dará
nuestro nivel de coherencia con aquello que afirmamos querer ser.
1. EDUCACIÓN
Se ha publicado hace poco el ranking académico de universidades
del mundo. Se trata del ARWU 2010 (Academic Ranking of World
Universities), conocido como ranking de Shanghai, que tiene en cuenta
seis variables: alumnos y personal con premios Nobel u otras medallas
académicas; investigadores altamente citados en 21 campos del saber;
artículos en Nature & Science; artículos indexados en Science Citation
Index; y desempeño académico per cápita de cada institución.2
El “ranking” de las universidades empuja a comparar, rendir
cuentas y evaluar las políticas universitarias y competir. Unos los
ven como una operación de marketing, otros valoran su papel en
la internacionalización de la universidad o porque hace públicos los
resultados y fomenta la ganancia en excelencia. Los rankings externos
son incentivos bienvenidos, pero no miden la calidad de la docencia
universitaria o su contribución al desarrollo socioeconómico del país.
Muchos rankings, por otra parte, miden solamente un tipo de ciencia,
y, en cambio, una universidad puede ser muy buena en otros ámbitos.
las Universidades Católicas). “Para la Iglesia no se trata solamente
de predicar el Evangelio en zonas geográficas cada vez más vastas o
poblaciones cada vez más numerosas, sino de alcanzar y transformar
con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores
determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las
fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que están
en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvación”.4
3. SOLIDARIDAD
El hermano Seán Sammon, en su Circular de convocatoria del XXI
Capítulo general, planteó a los maristas un reto interesante: “Llegar
a convertirnos en los expertos de la Iglesia por lo que se refiere a la
evangelización de los niños y jóvenes pobres, donde quiera que se
hallen”.5
La percepción recogida por los autores del informe al XXI Capítulo
general es que “se dan entre los hermanos ‘profundas diferencias de
opinión’ sobre esta cuestión”. La llamada del XX Capítulo pretendía
unir y no dividir, “aunar fuerzas más que para gastarlas en discusiones
estériles; todos estamos llamados a ‘avanzar… en la cercanía a los niños
y jóvenes más pobres y excluidos, aunque no todos estamos llamados
a hacerlo de la misma forma”, pues “no hay más que una sola misión,
que se manifiesta a través de rostros y formas diferentes”.6
Los autores del informe reconocen, sin embargo, que “se han dado
avances significativos en el Instituto, en primer lugar a través de
una progresiva identificación de hermanos y laicos con esa llamada,
independientemente del lugar donde desarrollen su misión marista.
Pero también se ha avanzado gracias a la creación de nuevas presencias
al servicio de esos niños y jóvenes, así como a través del trabajo llevado
a cabo en el seno de nuestras actuales instituciones: educación para
la solidaridad, teórica y práctica; mayor apertura en las admisiones a
los centros; atención cuidada a alumnos con necesidades educativas
especiales, etc.”.7
En nuestro caso, como maristas, ¿no debiera ser privilegiado todo lo
relacionado con el campo educativo, como algo que nos es propio?;
¿no debiéramos sobresalir en el “ranking” de la educación? Pero una
educación ¿para qué?
2. EVANGELIZACIÓN
En el informe al XXI Capítulo general se reconoce que “se han hecho
esfuerzos notables para identificar nuestras obras educativas como
centros de evangelización para los niños y jóvenes: dedicación de
personas y medios a nivel provincial; establecimientos de equipos
de pastoral en los centros; creación de materiales propios para la
formación religiosa, celebraciones, retiros; evaluación de los centros
siguiendo criterios de evangelización establecidos previamente;
promoción de la pastoral juvenil, etc. Lamentablemente, todavía
existen algunos lugares donde cuesta i