ISMA - Instituto Superior Marista A-730
Aula Magna
Experiencia Pedagógica Misionera 2007
demostrado que aunque sea difícil ponerse de acuerdo, siempre
se puede llegar a un consenso, porque lo que nos une es lo que
importa: «Sean uno para que el mundo crea», dijo Jesús. Ha
sido un momento de mucha alegría, donde rezamos juntos por
un Puente Negro mejor, por una escuela mejor, para los niños y
para que Cristo siempre esté presente en las familias.
Finalmente, una vez recorrido este puente, fuimos al encuentro
de los alumnos, quienes nos mostraron una parte de esta
Argentina que quiere seguir creciendo, demostrando que son
muy valiosos para ella. El encuentro con los maestros, quienes
día a día hacen patria cuando entran al aula y luchan para educar,
muchas veces con una gran carestía de medios. El encuentro con
cada familia del lugar, que nos ha recibido como si estuviésemos
en nuestra casa, esperándonos cada vez.
El encuentro entre los parajes de Puente Negro, Mancapa y La
Costa 2ª se realizó a través de una procesión con la imagen de
la Virgen. Una procesión que nos reunió en Tacón Esquina, desde
donde caminamos todos como hermanos, cantando y rezando,
hacia la Capilla San José Obrero ubicada a pocos metros de la
Escuela de Mancapa. Allí celebramos y bendijimos a Dios y a María
por sus beneficios; y pedimos por tantas necesidades que sufren
los pobladores de esos parajes, particularmente la necesidad de
la lluvia (no llueve desde el mes de abril).
Para terminar quiero dar gracias al Señor por la posibilidad de
ser puentes entre los hombres. Como dice la canción: «...un
puente que partiendo de mi nada llegue a la orilla de tu
eternidad, un puente al que todos pisar puedan, en busca
de tu amor y tu amistad».
¡Gracias, Puente Negro y Mancapa.!!! ¡Gracias a los docentes y
directivos de la escuela!!! ¡Gracias a los chicos y sus familias!!
¡Gracias hermanos misioneros!!!
Marina Terrazo
2° año de Ciencias Sagradas - ISMA
Testimonio desde el paraje Puente Negro
Escuela Nº 502
¡Valió la pena esta misión…!!
Como Grupo Misionero Marista fuimos preparando desde el
comienzo de año la Experiencia Pedagógica Misionera. Tuve
el gran regalo de poder compartir esta Misión con los misioneros
de los parajes Puente Negro y Mancapa, donde en cada
reunión pre-misión tratamos de organizarnos y animarnos a dar
lo mejor en la medida de nuestras posibilidades. Como Grupo
Misionero intentamos mantener siempre la mirada fija en Jesús.
En la Misión tuvimos la posibilidad de compartir la fe entre
nosotros y con la hermosa gente que hay en Santiago del Estero.
Puedo asegurar que con respecto a mi fe hubo un antes y un
después de esta Misión. Esto se lo debo agradecer, en primer lugar,
al Hno. Horacio por llevar adelante la Experiencia Pedagógica
Misionera y mostrarnos en el Profesorado lo importante que es
para nuestro crecimiento; y, en segundo lugar, estoy agradecida
a mis compañeros de misión con quienes me tocó compartir el
día a día, empezando por Diego Benítez (nuestro «coordinador
sumamente organizado»), siguiendo por Romina, Marina, Cristian,
las chicas del Profesorado de Nivel Inicial del Macnab (Magalí,
Johanna y Gabriela), Osvaldo y Vicki quienes dedicaron un tiempo
importante a esta Misión… dejando a sus familias, esposas, hijito
recién nacido…
Espero que los caminos de Dios me lleven de vuelta por Santiago,
porque allí aprendí lo que es darse a los demás, lo que es dar
tiempo para compartir unos mates, una chacarera, una risa, una
canción, un pedacito de vida…
El desafío que me traje de Santiago es que la MISIÓN continúa
hoy, continúa desde otro lugar, desde adentro, acompañando a
mis compañeros misioneros para que mantengan vivas las ganas
de volver a Santiago el año que viene.
Hay muchas cosas para hacer allá y se necesitan más manos
generosas que quieran comprometerse con la gente de esos
parajes. Dios, que hace todo en nosotros y a través nuestro,
irá moviendo otros corazones para que acepten la invitación
misionera. Así nuevos compañeros del Profesorado se conviertan
en nuevos misioneros para participar de la próxima Misión.
Con alegría puedo afirmar que ir a Santiago del Estero a misionar
fue una experiencia única, profunda, que marcó mi vida, que me
abrió a la realidad de personas hermanas que ahora son parte
de mi existencia.
¡Gracias, Adrián Massa, por abrir las puertas de tu casa al Grupo
Misionero, y gracias, por tu testimonio de vida!
¡Gracias, Grupo Misionero del ISMA y del Colegio Macnab Bernal,
por todo lo compartido!! ¡Gracias al Hno. Horacio por esta Misión
que valió la pena vivirla!!
¡Un corazón, una misión…y Ave María y Y[[