revista
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ABRIL | MAYO 2018 |
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bienestar |
ya que lo que no te mata, te fortalece … espiritualmente. Por eso me permito disfrutar y agradecer por la belleza del paisaje, pero también por las dificultades y por la posibilidad de Despertar y entender el porqué de los contrastes, para valorar profundamente la Vida y aprovecharla para lo que aquí vine a hacer.
No me siento omnipotente, ni tampoco impotente. Siento tener la potencia justa y necesaria para cambiar aquello que está a mi alcance cambiar o sea, a mí mismo, a mis hábitos y actitudes.
No desprecio, ni reniego de mi Ego, ni de mi Mente, pero aprendo a darles el lugar justo y preciso, para que sea mi Esencia, mi Ser Espiritual, quien tome las riendas y el lugar predominante, en la configuración de quien realmente Soy y en la decisión de cual elijo que sea mi Destino y Porvenir. Confío enteramente en Quién me guía y asumo con Madurez y Coherencia mi Libre Albedrío, renovando y fortaleciendo mi Fe, que disipa cada Miedo y cada Duda y que transmuta Ansiedad y Angustia en Calma y Armonía.
Aprendo día a día a Amar con el Corazón y no solo con la Mente a mí mismo, al prójimo a Dios y a la Vida misma y me esfuerzo por lograr Coherencia en ese Amor, tanto en mi Pensar, como en mi
Decir, así como en mi Sentir y en mi Hacer. Pero para lograr esa Coherencia y para que ese Amor sea Incondicional y en lo posible, Universal, procuraré aprender a sentirlo incluso por aquellos que nos hayan hecho y nos sigan haciendo daño, a mí mismo, a mis seres queridos, a la Humanidad y a la Amada Pachamama o Madre Tierra y para lograr esto elijo dejar de estar en Guerra o sea dejar de pretender llegar a ser un Guerrero de Luz, para poder ser un Humilde Sembrador más, de las Semillas de Luz que Alguien sembró en mi Corazón y que con esa Coherencia, Amor y Humildad, estoy procurando hacer germinar y en lo posible mejorar.
Pero es muy fácil sembrar estas Semillas de Luz en terrenos fértiles, donde elijo seguir sembrándolas.
Mi desafío es el de contribuir, poniendo lo mejor de mí, para que buena parte de los terrenos que parecen infértiles, reaccionen y descubran su subyacente fertilidad, para estas Semillas de Luz que tengo para dar, porque me han sido dadas y con Amor, las hice multiplicar y las debo sembrar. Aunque siga habiendo terrenos infértiles, la Luz de esas Semillas multiplicadas, contribuirá a que lo infértil al menos en parte se fertilice y a que donde llegue esa
Luz, la Sombra, simplemente se iluminará y desaparecerá o por lo menos, hará que se restablezca un equilibrio entre Luz y Sombra, que nos permita Vivir y elegir en Libertad, a Nosotros, a nuestra Descendencia y a toda la Humanidad. Me comprometo a hacer prevalecer en mi vida los actos de Servicio, empezando por el Servicio a mí mismo, para que no se agote lo que le pueda brindar a los demás y para que pueda convertirme en un Feliz, Sano y Coherente ejemplo de la efectividad de la propuesta que a otros que puedan aceptarla les haga. De esta forma, comprobaré la veracidad de la frase de Tagore:“ Yo dormía y creía que la Vida era Alegría, desperté y vi que la Vida era Servicio; serví y vi que el Servicio da Alegría” y la vigencia de la indicación de Hipócrates, el Padre de la Medicina:“ Hagamos de los Alimentos, nuestra Primera Medicina”, entendiendo que Alimento, es todo lo que llega a nuestro Ser y no sólo a nuestro estómago.
Reflexión propuesta por el Dr. Jorge V. Esteves a los Alumnos y Egresados de las Tecnicaturas y Cursos de Postgrado SHEDAL publicada al final del Volumen 4 del Tratado de Medicina, Nutrición y Psicología Postglobalización.
Gentileza de Gustavo López Terapeuta en Biomagnetismo médico. Estudiante de medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata.