PROSCRITO
Atado a la tierra estoy, árbol proscrito,
y con ella sufro esta humanidad ciega
que de muerte la Naturaleza riega,
de ambición y dolor, de odio maldito.
Lleva el signo de la violencia escrito
desde que fue hombre y comenzó su brega.
Dedicó al poder todo su afán y entrega,
convirtiendo la vida en fragor y grito
y de su huracán creó templos, palacios
y castillos, y almacenó mil tesoros
mientras diezmaba a sus émulos reacios
y a sus oponentes a tantos desdoros.
pero el tiempo pasa arrasándolo todo
y nos convierte en huesos, arena y lodo.
Donde hubo riquezas, ruinas han quedado
al capricho de la fortuna con su dado,
apagando del poder rentas, restos, coros
y dejando este desierto abandonado,
este estercolero en donde ahora grito
y retrato mi dolor en este escrito
MANUEL MILLÁN CASCALLÓ