Invasión norteamericana de 1914
El Presidente de los Estados Unidos, William Howard Taft, no resolvió en definitiva si
reconocer o no al gobierno de Victoriano Huerta, y dejó el problema a su sucesor, Woodrow
Wilson, quién pronto comenzó a tener una intervención muy acentuada en los asuntos
mexicanos. Quiso establecer las normas conforme a las cuales debía resolver la situación, y al
efecto mandó a John Lind para indicarle a Victoriano Huerta cuál era el punto de vista del
gobierno Estadounidense; pero el Ministro de Relaciones Exteriores de la administración
huertista, Federico Gamboa, le indicó en forma terminante que no tenía derecho a
inmiscuirse en la política nacional. Wilson se empeñó en prescribir cómo debían ser las
elecciones; y continuó su política intervencionista de diversas maneras; entre otras, dispuso la
neutralidad oficial de los Estados Unidos en la contienda mexicana, lo cual significaba que no
podían venderse armas a ninguno de los dos rivales, ni al gobierno huertista ni a los
revolucionarios; pero en la práctica, y mediante disfraces, los revolucionarios si recibían armas
que adquirían de algunos norteamericanos. Extremada su actitud en contra de Huerta, que
se mostró siempre reacio a admitir sus indicaciones, Wilson puso en marcha una amplia
campaña diplomática para impedir que otros gobiernos extranjeros reconocieran la
administración mexicana, ni se le concedieran empréstitos. Más aún, cuando la Alemania
había vendido casquillos de balas a Victoriano Huerta, Wilson pretextó un ultraje a la bandera
norteamericana (Incidente de Tampico), y ordenó que la infantería de Marina
norteamericana ocupara el puerto de Veracruz (Ocupación Estadounidense de Veracruz),
como en efecto lo hizo el martes 21 de abril de 1914, pese a la resistencia del pueblo y de los
cadetes de la Escuela Naval Militar. Mediante esta maniobra, el barco alemán Ipiranga, donde
venía el cargamento, no pudo desembarcar los materiales para entregarlos a las autoridades
huertistas, por cierto dicha embarcación es la que llevó a su destierro a Don Porfirio Díaz, y
como es natural, todo ello favoreció a la causa constitucionalista en gran manera.
SOLDADOS ESTADOUNIDENSES DESTACADOS EN SU CAMPAMENTO EN
VERACRUZ
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