Reinventar el proyecto para seguir en carrera. Agosto 2026 | Page 87

El Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (Rimi) fue reglamentado recientemente con el objetivo de dinamizar al sector industrial mediante beneficios como la amortización acelerada en Ganancias y la devolución anticipada del IVA. De esta manera se pretende que las pymes impulsen nuevos proyectos productivos. Pero mientras el Gobierno Nacional impulsa este esquema de beneficios, su aparición coincide con números que golpean a las empresas y las obligan a redefinir prioridades.

Los indicadores de comercio exterior revelan que durante el primer semestre de 2026 cayeron 6,8% las importaciones de bienes de capital. Asimismo, retrocedieron 26,6% las piezas y accesorios, con una caída de 34,1% en cantidades. Según los especialistas, esta contradicción entre el lanzamiento de incentivos y el retroceso de las compras al exterior se explica por la cautela empresarial y un escenario donde se privilegia la supervivencia financiera por sobre la expansión.

Gabriel Pogliani, economista de la Federación Gremial del Comercio e Industria (Fecoi), explicó que esta baja de inversión en maquinaria y equipos pesados funciona como un termómetro clave del estado de la economía argentina. “Los datos evidenciaron una marcada prudencia en la industria, donde las firmas eligieron conservar liquidez y optimizar el uso de su capacidad instalada antes que arriesgarse a una ampliación de planta”, sostuvo. Según indicó el economista, esta tendencia se profundiza debido a que la industria opera actualmente con un margen de capacidad ociosa del 58,4%, lo que llevó a que la estrategia dominante entre las pymes sea esperar y resguardar la caja en lugar de inmovilizar capital en infraestructura productiva.

Entre los beneficios fiscales

y las barreras de acceso

Para intentar romper esta inercia, el Rimi propone ventajas impositivas que buscan mejorar el flujo de fondos de los proyectos. Está dirigido a empresas que califiquen como micro, pequeñas o medianas, hasta Mediana Tramo 2, y que realicen inversiones productivas en el país. También pueden acceder ciertas asociaciones, fundaciones, mutuales y otras entidades sin fines de lucro que cumplan los parámetros previstos por la normativa.

Agostina Baldini, Senior Manager de PWC Argentina de la práctica de Tax & Legal, señaló que el primer gran beneficio es la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias. Baldini indicó que esto permite a las empresas deducir fiscalmente una inversión en plazos mucho más cortos que los habituales, permitiendo que bienes muebles se amorticen en sólo dos cuotas anuales, iguales y consecutivas. La especialista de PWC aclaró que “el ahorro es principalmente financiero, pues no necesariamente reduce la suma nominal del impuesto a lo largo de toda la vida del bien, pero permite diferir su pago y mejorar el flujo de caja en los primeros años”.

Por su parte, Bárbara Berni, Manager de PWC Argentina de la práctica de Tax & Legal, manifestó que el segundo pilar fundamental es la devolución anticipada del crédito fiscal de IVA generado por la inversión. Berni comentó que las empresas pueden solicitar el reintegro tras transcurrir apenas tres períodos fiscales mensuales, lo cual evita que ese capital quede inmovilizado durante años.

Sin embargo, el acceso a estas ventajas no está exento de obstáculos. Mariano Ferrazini, Tesorero de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), se mostró cauto respecto a la capacidad de estas medidas para mover la aguja en el corto plazo. Ferrazini afirmó que el beneficio es básicamente amortización acelerada y devolución de IVA acelerado, y comentó que esto le resultó “bastante poco para una coyuntura tan compleja, marcada por una deprimida capacidad de compra de los clientes y un costo del crédito en pesos muy alto para las empresas que no exportan”.

El tema de los montos mínimos de inversión también generó debate entre los sectores productivos. Los pisos exigidos por la normativa, que van desde los u$s150.000 para microempresas hasta los u$s9 M para medianas tramo 2, fueron vistos como una limitación importante. Ferrazini relató que percibió la medida orientada principalmente hacia grandes inversiones pymes, lo que dejaría fuera a una gran porción del entramado fabril santafesino. En una línea similar, Pogliani sostuvo que alcanzar tales niveles de desembolso requiere una liquidez que generalmente sólo poseen las firmas consolidadas o con mayor respaldo patrimonial, lo que podría acotar el universo de beneficiarios reales.

Sectores con potencial para el crecimiento

A pesar de las dificultades del contexto, el régimen contempla excepciones que podrían beneficiar a rubros específicos del interior productivo. Berni remarcó que existen inversiones en sistemas de riego, bienes de alta eficiencia energética y mallas antigranizo que pueden adherirse al Rimi sin la obligación de cumplir con un monto mínimo de inversión. Sobre este punto, Pogliani sostuvo que el sector del agro y la industria agrícola, junto con los rubros vinculados a las energías renovables, son los que cuentan con mayores posibilidades de aprovechamiento inmediato. Según comentó el economista de Fecoi, la compra de equipos renovables permite incluso amortizar el 100% de la inversión en una sola cuota anual, lo que baja los costos fijos desde el primer año.

Otro factor que podría impulsar la utilización del Rimi es su vinculación indirecta con los grandes proyectos del Rigi. Pogliani comentó que el esquema pyme “debe funcionar como el motor para que una red de contratistas pymes provean de logística y servicios a la demanda de los grandes proyectos impulsados por el Rigi”, refiriéndose a sectores como Vaca Muerta, el litio o el cobre. En este sentido, Baldini destacó que el Rimi es un incentivo mucho más simple y acotado que el Rigi, ya que no exige la constitución de vehículos societarios especiales ni ofrece estabilidad normativa por tres décadas, pero sí favorece procesos de modernización que pueden traducirse en una mayor capacidad exportadora.

La efectividad final de la herramienta para revertir la caída de las importaciones de bienes de capital dependerá, según los especialistas, de variables que excedan lo estrictamente tributario. Pogliani concluyó que un incentivo fiscal por sí solo no tiene la capacidad de generar demanda de forma autónoma. El especialista de Fecoi manifestó que “nadie invierte en capacidad productiva nueva sólo por pagar menos impuestos si no tiene a quién venderle esa producción”. De esta manera, el economista señaló que para que el Rimi deje de ser un mero alivio fiscal y se convierta en una palanca de crecimiento, será indispensable que la economía dé señales de recuperación del poder adquisitivo y que se habiliten líneas de financiamiento productivo a plazos de entre tres y siete años.

En definitiva, aunque el Rimi ofrece un marco de incentivos valioso para la modernización tecnológica, se enfrenta al desafío económico que todavía empuja a los industriales a mantenerse en stand by. Ferrazini añadió que, si no se modifican factores que permitan competir en el mercado de productos transables, no visualiza un rebote importante en el mediano plazo. De ahora en más, el éxito del Rimi dependerá de generar previsibilidad para revertir las estadísticas y convertir los proyectos empresariales en compras concretas para reforzar la infraestructura productiva.

La caída en la importación de bienes de capital refleja una realidad donde las empresas priorizan liquidez y capacidad instalada.

NUEVA HERRAMIENTA

El Rimi busca destrabar inversiones pymes que todavía no despegan

El Rimi fue reglamentado para que las pymes impulsen nuevos proyectos productivos.

Por DANA LEIVA

Bárbara Berni (PWC Argentina) y Mariano Ferrazini (Fisfe).

Gabriel Pogliani (Fecoi) y Agostina Baldini (PWC Argentina).