REFUGIO HARLAN Refugio - Harlan Coben ULT | Seite 171

tirado a un vertedero durante el mandato de Eisenhower. Tenía el pelo tan largo que le caía sobre los hombros y casi llegaba al asiento del sofá. Cogió un libro grande (un álbum de fotos) y se lo puso en el regazo. —¿Me has oído? —Siéntate, Mickey. —¿Sigue o no sigue vivo? —La respuesta no es tan sencilla. —Claro que sí: lo está o no lo está. —Lo está —dijo con una sonrisa digna de un demente— en ti. Nunca se me había pasado por la cabeza pegar a una anciana pero, tío, ahora lo hubiera hecho de buena gana. —¿En mí? —Sí. —No me jodas. ¿Qué es esto, El rey león? ¿Era a eso a lo que te referías cuando me dijiste que seguía « vivito y coleando» ? —Dije exactamente lo que quería decir. —Me dijiste que mi padre estaba vivo… y ahora me saltas con una de esas chorradas de la Nueva Era sobre la vida interior. Giré la cara y parpadeé para evitar las lágrimas. Acababa de hacerme polvo. Me sentía como un idiota. Una vieja loca me había soltado una gilipollez que sabía que era mentira… y, aun así, había decidido creerla como si fuese un salvavidas y y o un náufrago. Tío, ¿tan idiota soy ? —Así que está muerto, ¿no? —Mickey, la gente muere. —Menuda respuesta —y cargué mis palabras de tanto sarcasmo como pude. —Nada de lo que hacemos es sencillo. Pretendes que te dé un « sí» o un « no» , pero lo absoluto no existe. Las cosas no son blancas o negras. Todo es gris. —Estar o no estar vivo sí que es blanco o negro. —¿Por qué estás tan seguro? —me preguntó mientras sonreía. No sabía qué responder. —Salvamos a los que podemos; no podemos salvar a todo el mundo. El mal existe. « Arriba» y « abajo» son posibles únicamente porque uno se contrapone al otro. Como la « izquierda» y la « derecha» . O el « bien» y el « mal» . ¿Me sigues? —La verdad es que no. —Tu padre vino a esta casa, más o menos, con tu edad. Y lo que vivió aquí lo cambió para siempre. Descubrió su vocación. —Trabajar para ti. —Para nosotros —me corrigió. —¿Y convertirse en uno más del Refugio Abeona? No respondió.