REFUGIO HARLAN Refugio - Harlan Coben ULT | Page 155

—Ji, ji. Al cuarto de las mujeres, vamos. Al excusado. Ya sabes, tonto. —Como diría nuestro amigo Buck —añadió Ema—, a hacer pipí. —Ah. —El camerino está a la izquierda —dijo otro de los hombres—. Ya, de paso, Bambi, cuando acabes vístete con algo de lo que hay allí. —Y tú, Leona. Leona y Bambi. Qué imaginación. Me quedé junto a la puerta sin saber muy bien qué hacer. Oí algo más de movimiento y un alboroto. Con suerte, encontrarían la manera de salir de allí y podría hablar con ellas. —¿Mickey ? —dijo Ema segundos después. —¿Dónde estáis? —En el vestidor. Aunque, por lo que veo, sería mejor llamarlo « desvestidor» . Aún no hemos visto a Candy. ¿Sigues en el coche? —No —no había tiempo para entrar en detalles y contarles lo de Juan/Antoine—. Estoy fuera, en el callejón, junto a la salida de incendios. Preguntadle a alguna de las chicas dónde está y salid de ahí. —Vale —y oí que hablaba con alguien y, al ratito—: Creo que sé cómo salir… —y se calló. —¿Hola? —nada—. ¿Hola? Y de nuevo la voz de Ema: —Me parece que hemos encontrado a Candy. —Da igual. Es demasiado peligroso. Salid de ahí. —Espera un poco —me respondió—. Y vuelve a silenciar el móvil. Quería seguir hablando con ella, pero si me pedía que pusiera el móvil en silencio una vez más, por algo sería. De nuevo oía voces, pero no entendía nada de nada. Seguí en el callejón, solo, intranquilo, cambiando el peso del cuerpo de un pie al otro. No dejaba de pensar en cómo actuar, pero lo cierto es que no había nada que hacer. De momento, y por muy nervioso que aquello me pusiera, tenía que esperar. Ema y a no hablaba. Ni Rachel. Solo oía ruido de fondo. No sabía qué pensar. ¿Y si había pasado algo? ¿Y si no podían hablar? ¿Se suponía que tenía que quedarme aquí, sin hacer nada? ¿Cuánto tiempo? ¿Cinco minutos? ¿Diez? ¿Una hora? Recordé la cara de Buddy Ray, la satisfacción que le había causado hacerme daño. Pensé en el miedo dibujado en los ojos de Candy cuando pasamos junto a la puerta de la mazmorra. ¿Cómo había dejado que entraran ahí solas? Pasaba el tiempo. No sé cuánto. Parecía que hubieran pasado diez minutos, pero probablemente no fueran más de dos o tres. Y entonces, cuando creía que me iba a dar un ataque de nervios debido a la preocupación, se abrió la salida de incendios.