La propuesta de reforma educativa del Gobierno Federal.
Tanto en su discurso de toma de posesión y en la presentación del Pacto por México, Peña Nieto hizo énfasis en que el Estado debería recuperar la rectoría del sistema educativo. Y tal afirmación generaba una serie de discusiones políticas por la influyente presencia de la cúpula del SNTE en las grandes decisiones de la educación pública nacional. Quiero detenerme brevemente en el “Pacto por México” pues se trata de un instrumento que en realidad se adelantó al mandato constitucional de hacer consultas para validar el plan de gobierno. Así, lejos de la participación social, el Pacto definió las líneas centrales de la política gubernamental. Fue una especie de plan de desarrollo anticipado y elaborado en el nuevo gobierno y negociado con las cúpulas partidistas y sin consultas sociales. Como podrá recordarse, en un primer momento se expresó la inconformidad del SNTE ante la propuesta de reforma, ya que diversos sectores sindicales afirmaban que se trataba más de una reforma laboral y administrativa antes que educativa. De manera paradójica, después de la aprehensión de la maestra Elba Esther Gordillo efectuada el 26 de febrero (sobre lo cual ya hablaremos más adelante) la posición de la cúpula sindical dio un importante vuelco pues sostuvo un gran apoyo a la propuesta gubernamental de reforma educativa. En la dimensión política el hecho que redondea la propuesta oficial en materia educativa es la presentación, el pasado 20 de mayo del Plan Nacional de Desarrollo. No entraremos en detalles pero si quisiera destacar que dicho Plan ratifica y profundiza el criterio de educación de calidad y de educación para el trabajo. Al respecto baste citar en extenso la meta nacional número tres: “Un México con educación de calidad para garantizar un desarrollo integral de todos los mexicanos y así contar con un capital humano preparado, que sea fuente de innovación y lleve a todos los estudiantes a su mayor potencial humano, Esta meta busca incrementar la calidad de la educación para que la población tenga las herramientas y escriba su propia historia de éxito. El enfoque, en este sentido, será promover las políticas que cierren la brecha entre lo que se enseña en las escuelas y las habilidades que el mundo de hoy demanda desarrollar para un aprendizaje a lo largo de la vida. En la misma línea, se buscará incentivar una mayor y más efectiva inversión en ciencia y tecnología que alimente el desarrollo del capital humano nacional, así como nuestra capacidad para generar productos y servicios con un alto valor agregado”. Nuevamente, educación para el trabajo, para alcanzar el éxito, para desarrollar habilidades… En todo ello, apenas se encuentran algunas tímidas menciones a la formación ciudadana, a la cultura de la solidaridad, del aprendizaje que nos hace avanzar a todos: se trata de cada quien “escriba su propia historia de éxito”. Las estrategias señaladas por el PND se centran en el establecimiento del llamado sistema de profesionalización docente y en el impulso al sistema nacional de evaluación. 66