RECUERDOS: Huellas Impresas en el Alma 002. Mayo. 2013 | Page 81
UN CAFÉ POR FAVOR
Conocí a Ángel cuando yo tenía 22 años, él era guapo y de lejos se veía buena
persona, era tan simpático y carismático, siempre estaba rodeado de gente, nunca
se le veía solo. Yo trabajaba en el café de doña Magola a dos locales de donde él
trabajaba, era un taller de reparación de electrodomésticos. Cada vez que pasaba
me sonreía y me hacía sonreír, se me llenaba la panza de mariposas y creo que me
sonrojaba, porque sentía que la sangre me subía a las mejillas.
Una tarde de invierno, las gotas de agua galopaban sobre el asfalto y los rayos
estruendosos hacían que todo estremeciera de suspenso, en ese momento
realizaba mis quehaceres, cuando de golpe la puerta se abrió, escuche que
entraban a risotadas, cuando me asome el suelo empapado igual que los dos que
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