RECUERDOS: Huellas Impresas en el Alma 002. Mayo. 2013 | Page 77

Las mujeres más pequeñas hablaban de sus hazañas colegiales, donde al parecer compitieron en presentaciones de baile y gimnasia, entre ellas mismas discutían por ser las mejores; entre tanto, las adolescentes charlaban acerca de sus gustos musicales y académicos, una que otra vez hablaban de sus grupos de amigos y lo bien que se lo pasaban en las rumbas y en las salidas de paseo; las adultas hablaban de sus relaciones de pareja y de sus familias, aquellas que estaban casadas, mientras tanto las señoras recordaban viejos tiempos y los lugares que recorrían en su infancia y adolescencia. Los hombres más pequeños jugaban con un balón que tenían y cuando lo perdían tenían que decir un chiste, una trova o cantar una canción; mientras tanto, los adolescentes hablaban de la banda de moda, las chicas más guapas de la escuela y las comparaban con las top model de farándula actual; los adultos hablaban de sus empleos, de su disgusto por su vida marital o familiar o simplemente renegaban con los meseros por la comida, mientras los señores recordaban de qué manera habían cortejado y atrapado a sus esposas con quienes han compartido lo que ellos llaman toda una vida. Dejé de chismosear la familia de Antuan y decidí tantear su terreno para saber si se trataba del mismo colgante que abría el relicario de mi abuela: -He, ¿cómo va todo?, ¿Qué te parece como hemos estado coordinando esta recepción? -Excelente, me parece que eres una muy buena competencia para mí, creo que tendré que cuidarme las espaldas, capaz que me quitas mi puesto -No, no digas eso, tú eres único en tu trabajo, ni siquiera yo lograría igualarte -Bien entonces dejemos la fiesta en paz y disfrutemos, ¿Qué tal si me acompañas a dar una vuelta?, estoy un poco aburrido 76