RECUERDOS: Huellas Impresas en el Alma 002. Mayo. 2013 | Page 54
Al despertar del día siguiente sentía como si un tractor hubiera pasado por encima
de mí, todo el cuerpo me dolía, me sentía mareada y desabrida, sentía que la
cabeza me iba a estallar del dolor, mi madre se preocupó y me hizo acudir al
médico, quien después de un chequeo me mandó análisis de sangre y orina, al
cabo de unas horas me volvió a revisar con los resultados en la mano:
-No cabe duda
-Que pasa doctor, no me asuste
-Señorita, quédese tranquila, lo que necesita es reposo y mucha tranquilidad, lo
que usted está padeciendo es normal, tiene usted un mes de embarazo
-¿Qué? Tiene que ser una broma, eso no puede ser verdad
-No señorita, no es una broma y es la total verdad
En ese momento sentí un estruendo dentro de mí, los pensamientos arremolinaban
sobre mi cabeza, las imágenes de nuestros maravillosos encuentros revueltas con
las imágenes de su actitud tan pensativa e ida de la otra noche, yo no sabía qué
hacer, no sabía que sentir, no sabía que pensar, era como si el mundo se me
hubiera venido encima, era como si un balde de agua fría con cubos de hielo que
acabase de bañar, embarazada, estaba embarazada, un hijo de Manuel, un hijo.
Ay que dolor el que sentía, ahora no solo yo padecería sus ausencias, sino
también esta pequeña criaturita que estaba germinando dentro de mí, solo pude
resoplar y salir corriendo del consultorio, me encontré en un parquecito sola,
llorando, temblando, llena de miedo, de angustia, de dolor, de presión. En mi
cabeza empezaron a flotar dudas, ¿Qué iba a pasar con mis estudios ahora?
¿Cómo lo tomarían mis padres? ¿Qué iba a ser de mi relación con Manuel, me
dejará, o al contrario será un motivo para acercarnos? ¿Cómo rayos se lo voy a
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