¿Qué me cuentas?/Qu'est-ce que tu me raContes? Mar. 2015 | Page 26
El maléfico Duncan
Hace mucho tiempo, cuando todavía los cerdos usaban sombrero, una princesa
que se llamaba Ana, vivía en Valencia en el castillo del Rey Roland, ya que éste era su
padre. Era muy alta, bonita, con el pelo rubio y los ojos verdes. Su pelo estaba
trenzado, además tenía una diadema muy
peculiar con diamantes azules que eran muy
especiales porque los tenía desde su infancia.
Era muy sensible e ingenua pero un poco tímida.
A la hija del Rey la servía un criado, Peter que
venía de Zaragoza, de una familia pobre. Parecía
grande, fuerte y tenía los ojos negros y el pelo
pelo rizado y corto. Transmitía seguridad, era
cariñoso y acababa de llegar al castillo. Estaba acompañado por un burro muy fiel que
se llamaba Donkey.
También existía un brujo que pertenecía a una familia de Madrid. El brujo se
llamaba Duncan y tenía mucha envidia de la gente que le rodeaba porque siempre
quería ser el mejor. Era un anciano, feo y cojo. Tenía el pelo blanco y largo, y su cara
estaba cubierta por una enorme barba. Poseía un anillo mágico que hipnotizaba a todo
el que lo miraba.
Peter
llegó al palacio del rey para servir a la princesa. El brujo Duncan,
envidioso de que Peter puediera arrebatarle todo el poder a la princesa, decidió actuar
y poner en marcha su plan para que la princesa Ana no se casase con su criado.
Usando su poderoso anillo, Duncan consiguió convertirse en un apuesto príncipe
dejando atrás su mal aspecto de brujo viejo y arrugado. Una vez conseguido este
aspecto, el mago Duncan se presentó en palacio para enamorar a Ana y así poder