que bonito es manzanillo
Por: Rosario Iglesias
Tus labios no dijeron nada,
pero la ausencia dibujó en
tu rostro aquel adiós para siempre,
aquel adiós eterno.
Tu mano fuerte
me entregó el cofre
de nuestras mercaderías
pero temblaba, lo note!,
temblaba! también en ese cofre,
iban trocitos de tu vida
Quise llorar,
me sentí muy triste,
Se hizo un silencio
profundo, de sepulcro,
Y de soslayo miré una
imagen a mi lado
que vestía de luto riguroso,
era la soledad…
Nadie dijo nada,
bajaste la mirada
Y diste la vuelta,
te perdiste en el silencio
revestido de tristeza,
las sombras de la noche
simularon las manos del adiós…
Caminé lentamente
por el sendero que te llevaba…
mis lágrimas mojaban
aquel camino, otro tiempo feliz.
otra vez de soslayo…
mi alma y la enlutada jugueteaban,
al fin me sentí
realmente acompañada!
LA ENLUTADA