El 2025 fue un año de grandes logros. En el plano internacional, participé en Buenos Aires como Embajadora de World Wellness Weekend en Uruguay, en el marco del 7.º Congreso de Profesionales de Spa y Bienestar, organizado por la Asociación Americana de Spa, bajo la dirección de Eduardo Finci, realizado en el mes de junio.
Este congreso reunió a referentes del sector de toda la región y se consolidó como un espacio clave para el intercambio de conocimiento, la generación de alianzas estratégicas y la proyección del trabajo que se viene desarrollando en Uruguay dentro del ecosistema wellness latinoamericano.
Asimismo, formé parte del II Congreso de Medicina Integrativa, colaborando en la organización del evento realizado en el Parque UTE de la ciudad de Minas, donde destacados profesionales compartieron miradas integradoras sobre la salud, fortaleciendo el diálogo entre medicina, terapias complementarias y bienestar.
Paralelamente tuve una agenda llena de actividades de impacto social que me llenan de satisfacción, ya que el bienestar no puede pensarse de manera aislada ni elitista. Por eso, una parte fundamental de mi trabajo está vinculada al impacto social, participando activamente en talleres de arteterapia para personas en situación de discapacidad y en la coordinación de proyectos orientados a la inserción laboral en mi región.
Estas acciones refuerzan una visión del wellness como herramienta de inclusión, desarrollo humano y construcción de comunidad, ampliando su alcance más allá del individuo y conectándolo con el bienestar colectivo.
El bienestar es un tema transversal para que pueda ser sostenible.