PULGARCITA PULGARCITA | Página 31

31 Elogio del tercer soporte Ahora bien, lo repito, la historia de las ciencias conoce el descuelgue que se sigue de este tipo de crecimiento. Cuando el antiguo modelo de Ptolomeo hubo de acumular decenas de epiciclos que hacían ilegible y complicado el movimiento de las astros, hubo que cambiar de figura; se desplazó hacia el Sol el centro del sistema y todo se volvió límpido. Sin duda, el código escrito de Hammurabi puso fin a dificultades sociojurídicas que tenían que ver con el derecho oral. Nuestras complejidades vienen de una crisis del escrito. Las leyes se multiplican, inflan el Diario oficial. La página se encuentra al final de la carrera. Es preciso cambiar. La informática permite este relevo. Esperamos y nos empujamos en filas ante las ventanillas; en medio de tantos embotellamientos interminables, es muy posible incluso matar a su padre en una encrucijada, sin saber, por una querella de prioridad. Ahora bien, la velocidad electrónica evita las lentitudes del transporte real y la transparencia de lo virtual anula los choques en las intersecciones, por tanto las violencias que ellas implican. ¡Qué la complejidad no desaparezca! Ella crece y crecerá porque cada uno aprovecha de la comodidad y de la libertad que ella procura; ella caracteriza la democracia. Para reducir su costo, es suficiente con quererlo. Algunos ingenieros pueden resolver este problema pasando al paradigma informático, cuya capacidad conserva, e incluso deja, crecer el simplejo; pero el recorrido pronto suprime pues, lo repito, filas o embotellamientos, y borra los choques. El perfeccionamiento de un programa idóneo para un pasaporte virtual y válido para todos los datos personales y publicables puede exigir algunos meses, pero no más. Se requerirá claramente un día colocar en un nuevo y único soporte el conjunto de esos datos. Por el momento, se reparte en diversas cartas de las que el individuo comparte la propiedad con muchas instituciones, privadas o públicas. Pulgarcita –individuo, cliente, ciudadano– ¿dejará indefinidamente al Estado, los bancos, los almacenes de cadena… apropiarse de sus datos propios, en tanto que ellos se vuelven hoy una fuente de riqueza? Este es un problema político, moral y jurídico cuyas soluciones transforman nuestro horizonte histórico y cultural. De ello puede resultar una reagrupación de los repartos sociopolíticos para el advenimiento de un quinto poder, el de los datos, independientemente de los otros cuatro: legislativo, ejecutivos, judicial y mediático. ¿Qué nombre pondrá Pulgarcita en su pasaporte? Elogio del nombre de guerra El nombre de mi heroína no indica “alguien de su generación”, “cualquier adolescente de hoy”, expresión de menosprecio. No. No se trata de extraer un elemento x de un conjunto A, como se dice en teoría. Única, Pulgarcita existe como individuo, como una persona, no como una abstracción. Esto requiere una explicación. ¿Quién recuerda la antigua partición, en Francia y en otras partes, entre las cuatro facultades: letras, ciencias, derecho y medicina-farmacia? Las primera cantaban el ego, el yo personal, lo humano de Montaigne, así como el nosotros de los historiadores, lingüistas y sociólogos. Describiendo, explicando, calculando el esto, las facultades de ciencias enunciaban leyes generales, por no decir universales, Newton para la ecuación de los astros, Lavoisier en el bautismo de los cuerpos. Puestos la medicina y el derecho de terceros, accedían juntos quizás sin comprenderlo, a una manera de conocer que ignoran las ciencias y las letras. Uniendo lo general y lo particular, nació en esas facultades jurídicas y médicas, un tercer sujeto… uno de los ancestros de Pulgarcita. Primero su cuerpo. Hasta muy recientemente, una plancha de anatomía mostraba un esquema: de la cadera, de la aorta, de la uretra…, dibujo abstracto, cuasi