Psicología, Deporte y Actividad Física. Investigaciones Aplicadas | Page 198
INTRODUCCIÓN
Las cuestiones del sujeto y la subjetividad no aparecieron en la Psicología como resultado de
la modernidad, al contrario, se expresan por primera vez en la obra de los autores soviéticos de
la década del 30 con representantes del Enfoque Histórico Cultural, entre los que podemos
mencionar a Vygotsky y Rubinstein.
Luego aparecieron otras grandes tendencias como el psicoanálisis, el humanismo y el
conductivismo. Pero en ellas la ausencia de la categoría sujeto, o su presencia sin conciencia
teórica de los autores, fue una consecuencia, entre otras cosas, de una Psicología de fuerte
orientación empírica, preocupada más por la estandarización y la cuantificación de lo
estudiado que con la complejidad de los procesos psíquicos. Arias Herrera H. (1997)
Por otra parte, aparecieron intentos de presentación teórica de un sujeto universal, sujetado a
principios fundadores con los que resultaba imposible cualquier diálogo, ruptura o
cuestionamiento desde el momento empírico, lo cual condujo a una serie de construcciones
universales sobre la constitución del hombre, y a un hermetismo epistemológico que se
presentó más como un sistema cerrado de creencias, que como un cuerpo teórico en
movimiento, capaz de mantenerse en un diálogo productivo con los diferentes espacios de la
actividad humana .
Luego de más de un siglo de estudios analíticos de la psiquis, y de la proliferación de teorías y
escuelas psicológicas que abordan aspectos particulares de la misma, la Psicología ha
acumulado una impresionante cantidad de conocimientos acerca de la psiquis humana, por lo
que resulta apremiante la integración de todo ese caudal de conocimientos alcanzados.
Las investigaciones en el campo de la Psicología de la Personalidad han venido demostrando
la necesidad de abordar la categoría sujeto psicológico para lograr una mejor comprensión de
los fenómenos que tienen lugar en cada persona concreta. Autores como Héctor Arias
Herrera (1995), Israel Mayo Parra (1997) y Fernando González Rey (1994) han trabajando en
base a esta teoría y sus repercusiones para la Psicología.
Esta teoría está estructurada a partir de siete elementos componentes: Personalidad, historia
personal, características cognitivas, impulsores internos no conscientes, características del
sistema nervioso central, estado funcional actual y situación presente. Todas ellas juegan un
rol determinante en el sujeto y se encuentran integradas, reguladas y matizadas por la
Personalidad como componente rector. Recuperar, a partir de esta teoría, la noción del sujeto,
implica apartarnos de todas las clasificaciones despersonalizadoras que dominan el lenguaje
de la Psicología y el sentido común.
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