Psicología, Deporte y Actividad Física. Investigaciones Aplicadas | Page 188

Principales dificultades que se confrontan en el diagnóstico de la representación de la técnica deportiva. Mientras que la ejecución de una técnica deportiva determinada puede observarse directamente y a través de las repeticiones de la misma – y con mayor efectividad a través del análisis de filmaciones – y ello le facilita al entrenador percibir la armonía coordinativa del movimiento o la falta de fluidez del mismo, las posiciones adecuadas o inadecuadas de las partes del cuerpo, la sincronización de los esfuerzos parciales, la dirección del paso, etc., a los contenidos del movimiento guardados en la memoria del deportista no se puede acceder con la observación directa. Es necesario acceder a ello de varias formas. Este acceso se enfrenta a variadas barreras que impiden conocer en qué medida las explicaciones, demostraciones y la propia experiencia motriz alcanzada por el deportista, a través de la práctica repetida de la acción, han ido creando y “puliendo” el modelo interno de la misma, entre las que se pueden precisar: (15) - - - Existen componentes de la representación que no se pueden explicar fácilmente con palabras. Algunos deportistas presentan dificultades para expresar con coherencia sus pensamientos y conocimientos en lenguaje externo. Los detalles altamente automatizados, grabados de forma inconsciente, no se expresan cuando se solicita a un deportista que describa el movimiento. En la medida en que este alcanza mayor experiencia práctica en el proceso de aprendizaje y perfeccionamiento del mismo, son más los elementos de su estructura que se encuentran grabados en la imagen motriz del sujeto, sin que este les preste especial atención, por lo que no recordar aspectos durante la descripción del mismo por parte de un deportista de altos rendimiento no significa necesariamente desconocimiento o lagunas de representación. La verbalización se relaciona con determinado contexto. El deportista, fuera del ambiente real de su ejecución, puede no expresar elementos que domina perfectamente. Las preguntas que se formulan, cuando no son sabiamente elegidas, pueden conducir a respuestas incorrectas, que no pertenecen a la imagen de los movimientos, sino a interpretaciones que ha hecho el sujeto en ese momento, originadas por las propias preguntas inadecuadas, poco precisas o que comprendan términos ambiguos o desconocidos por el deportista. Es necesario comprender que existen palabras que poseen connotaciones diferentes en cada persona. Por eso es tan importante preguntar siempre al deportista “¿Has comprendido la pregunta? De lo contrario la formulo de otra forma” La integridad de la representación puede perderse durante la descripción, pues la vivencia directa de la acción no está presente. No existe la seguridad de que los estados subjetivos – que pertenecen también a la representación – puedan ser exactamente verbalizados. Atendiendo a los tipos de memoria que se encuentran más o menos desarrolladas en los deportistas, así se obtendrán mejores o peores descripciones de carácter táctil, motor, de análisis verbal sobre los vínculos entre los elementos, etc. 180