Proyecto Revista Digital | Page 87

Al día siguiente lo primero que pensó al despertar fue que quería salir de esa habitación e ir a conocer la ciudad. Sus padres seguían dormidos así que los despertó, llena de energía y entusiasmo tratando de que se levantaran y arreglaran lo más rápido posible. Salieron del hotel a toda prisa y de pronto se encontraron con ¡George Clooney! ¡No podían creerlo! Estaba justo en la puerta de su hotel. Los tres se quedaron paralizados por la sorpresa, no sabían si era él en realidad, se preguntaban qué estaría haciendo él ahí. Por unos segundos más no sabían qué hacer hasta que la madre de Lucía se llenó de valor y fué hacia él con la esperanza de que pudiera darle su autógrafo, entre más cerca estaba de él, se fue dando cuenta que se veía diferente de como lo había visto en la televisión y revistas, y a pocos pasos que estaba de distancia se dio cuenta que no era él, ¡Lo habían confundido por completo!

La familia un poco desanimada de que no pudieron tener el encuentro deseado con el famoso actor, decidieron proseguir con su aventura familiar. En ese momento se acordaron que tenían que llegar a la Plaza Mayor para encontrarse con su tour y empezar su recorrido por la ciudad.

Primero fueron al palacio real de Madrid en donde tuvieron la oportunidad de verla cocina que era inmensa y llena de herramientas de cocina antiguas, las salas rojas y elegantes que tiene, con los candelabros tan enormes e impresionantes que casi llegas a tocarlos y unos leones dorados tan bien puestos que adornan la sala con su elegancia, los aposentos del rey que tiene una cama tan grande y que se ve tan cómoda que te podrías quedar dormido con solo tirarte en ella, las grandes salas repletas de montones y montones de armas y armaduras, el enorme comedor donde cabrían por lo menos 50 invitados para la cena. A Lucía le gustó en particular una sala donde las paredes eran de mármol con adornos dorados aquí y allá unos cuantos vidrios y muchas pinturas entre ellas una que estaba en la cúpula del techo que se encontraba en el centro de la habitación, varias velas y unas estatuas le daban a Lucía una espléndida vista que la inundaba de alegría.

Luego pasaron al Parque del Retiro donde por primera vez vieron el Paseo de las Estatuas, que fueron figuras diseñadas y creadas para decorar el Palacio Real de Madrid en la época que reinó Fernando VI. Lucía se impresionó por todos los detalles que las estatuas tenían y le tomo fotos a varias de ellas. Después de pasar por el Paseo de las Estatuas, siguieron caminando por el parque hasta que se encontraron con la Rosaleda, que era un lugar hermoso, lleno de distintas variedades de rosas, traídas de diferentes parques de todo Europa.