Capítulo 2
Trata sobre Valentina, una nena tranquila que iba a la escuela primaria, a quien le tocó una forma poética del
mal.
Así, un lunes comenzó a hablar con rimas. Primero a su mamá, luego a la maestra Marta, a la que llamaban
cara de limón.
Las risas por las rimas se escuchaban en todo el colegio, por eso fue el director al aula y llamaron a sus
papás. Ellos buscaron a Ágata para detener el mal.
La cumbre de su popularidad llegó el día en que Verónica le pidió que le escribiera una carta de amor para
mandarsela a Luis.
De esta forma, venían nenes de otras escuelas que habían oído hablar de su facilidad para elaborar rimas.
Finalmente, decidió quedarse con ellas.