Y de pronto, aquello que unos segundos antes ocupaba toda su atención perdió fuerza. No porque sus problemas hubieran desaparecido.
Sino porque, durante un momento, dejó de mirar desde la carencia y empezó a mirar desde la presencia. Eso, en el fondo, es la gratitud.
No una obligación moral. No una frase bonita.
Tampoco una manera ingenua de negar las dificultades.
La gratitud es una manera de mirar.
Una forma de entrenar la atención para reconocer que, incluso en medio de la preocupación, sigue habiendo mucho que sostiene, mucho que acompaña, mucho que está.
A veces pensamos que la abundancia consiste en añadir. Y, sin embargo, muchas veces tiene más que ver con aprender a ver.
Ver que ese cuerpo al que apenas prestamos atención trabaja sin descanso por nosotros.
Ver que una conversación, un rayo de sol o un instante de calma no son cosas pequeñas. Son parte de esa riqueza cotidiana que solemos pasar por alto.
La plenitud no siempre aparece cuando por fin conseguimos aquello que deseábamos. A veces empieza antes:
En el momento en que dejamos de vivir pendientes de lo que falta y empezamos a reconocer lo que ya está presente.
Por eso no hace falta esperar a que la vida nos sacuda para despertar. A veces basta con detenerse un momento, respirar y mirar de nuevo.
Con todo mi cariño y admiración,
Dr. Mario Alonso Puig
Gracias!!
"Cuando la sororidad se encuentra con el emprendimiento, nace una fuerza capaz de transformar vidas y negocios. Apoyar, valorar, acompañar y solidarizarse con una mujer emprendedora fortalece nuestras comunidades y crea oportunidades más sostenibles.
Necesitamos pasar del networking al verdadero "netsupporting" es por ello que celebramos el crecimiento de otras mujeres, en Protagonistas de Portada"