A sus 59 años, con un instituto que cumple 25 en este 2026, Betina no mide su éxito solo en expansión o certificaciones.
Lo mide en impacto. En cada persona que logra comprender que la accesibilidad no es un lujo, sino un derecho humano y principal.
En cada profesional que cambia su forma de ver al otro.
En cada espacio que se vuelve más humano.
Betina asiste a diversas charlas y talleres en el mundo, cuenta su historia "poderosa" en primera persona, más allá de un logro, es conectar en positivo, no desde el reclamo, sino desde la empatía y el aprendizaje continuo.
Su legado sigue creciendo. Su huella es indeleble, haciendo que la palabra inclusión sea usada mucho mejor de lo que se hace ahora y que verdaderamente tengamos un mundo más justo, habitable, disfrutable para todos sin excepción.