Verónica Sosa
Creando oportunidades tangibles para hispanas emprendedoras.
Hay personas que llegan a un país nuevo con una maleta. Verónica Sosa llegó con eso, y mil historias.
Venezolana, migrante desde hace 26 años, ha vivido el tránsito entre culturas, idiomas y pérdidas. Pero lo que podría haber sido una narrativa de nostalgia se convirtió en una plataforma de liderazgo consciente en Europa.
En Bélgica, donde reside actualmente, ha fundado la Sociedad para Hispanas Emprendedoras (SHE), un ecosistema que conecta, forma y visibiliza a mujeres hispanohablantes en distintos países. Sin embargo, su liderazgo no nació en Europa. Empezó mucho antes, sin que ella lo supiera.
La niña que siempre estuvo en el escenario
Cuando le preguntan si siempre soñó con liderar, sonríe, porque no lo soñó. Lo ejerció. Desde pequeña bailaba, participaba en equipos deportivos, estaba en la banda del colegio.
Siempre extrovertida, siempre al frente.
“Me daba respeto el escenario, pero también emoción”, reconoce. Ese “subidón” —como lo llaman en España, dice— no era miedo, era amor por lo que hacía.
Con el tiempo entendió algo importante: subirse a una tarima no te convierte en líder, ser coherente contigo misma, sí, y esa coherencia tardó años en construirse, y más aún si eres migrante. "Migrar no es mudarse: es reconstruirse" agrega.
Verónica llegó primero a Islas Canarias.
Allí comenzó desde cero: camarera, secretaria, gerente, ejecutiva en una empresa alemana vinculada al mundo editorial y del marketing, un sector que siempre le ha apasionado.