Yngrid nos cuenta su historia con una serenidad que se contagia. Es una persona que ha convertido sus propias heridas en un puente para ayudar a otros, pero no a cualquiera, sino a quienes han caido en el lado más oscuro de sus emociones.
Yngrid Calatayut, venezolana, madre y abuela, cuya misión de vida se ha centrado durante más de dos décadas en acompañar a personas que atraviesan pérdidas, tensiones emocionales, procesos de duelo y situaciones que podrían conducirlas a la depresión o las adicciones.
Su trayectoria refleja una profunda sensibilidad humana y una firme convicción: siempre es posible reconstruirse desde adentro.
Una vocación que nació de la
observación y el servicio
Aunque es licenciada en Administración Comercial, desde muy joven sintió una profunda inquietud por comprender la conducta humana.
Mientras otras personas se enfocaban únicamente en el éxito profesional, Yngrid se interesaba por entender qué había detrás de las emociones, las actitudes y las heridas que muchas personas esconden en silencio.
Ese interés la llevó a estudiar la psicología humana y a formarse como terapeuta, complementando sus conocimientos con años de práctica y servicio comunitario.
"Durante mucho tiempo ofrecí acompañamiento emocional desde espacios de fe, brindando apoyo a personas que, por razones económicas o personales, no tenían acceso a ayuda profesional" afirma.