La Botarga de Villaseca de Uceda porta una máscara con una melena colorada , viste un colorido pantalón corto y una chaquetilla de fieltro abotonada formada por multitud de piezas de colores . También lleva un gorro de pico , una taleguilla y sostiene en la mano una cachiporra de madera . Si no llevara los cencerros atados al cinto y sus abarcas abrochadas sobre medias de punto blancas no sería la misma . Ese es su aspecto exterior , por el que todos la reconocemos , pero debajo de esta indumentaria está lo único que puede lograr que perdure en el tiempo y no vuelva a desaparecer , como ya ocurrió hace muchos años . Durante dos ediciones se movió y bailó como sólo sabe hacer Alfredo . Este año corrió y saltó con los aires más juveniles de los que le dotó Álvaro . Ellos eran quienes bajaron y subieron la Cuesta de la Botarga . Pero no iban solos . Iban junto a quienes se esforzaron por recuperarla , por quien dibujó el cartel , quien se encargó de buscar una actuación con la que cerrar la jornada , quien preparó y repartió las migas , los que pusieron y quitaron mesas y sillas , el que preparó y sirvió el caldo , quienes barrieron y fregaron , los que se preocuparon de montar una hoguera que prender al paso de la Botarga , el que compuso el himno y los que escribieron las coplillas , quienes dejaron de acompañarla para tener preparado el vermú , la que guarda el saco de año en año para que pueda repartir pan duro a quien no la recibe como corresponde , los que se encargaron de la compra y de atender la barra , y de alguno que siempre está al quite por lo que se pueda necesitar . Una sola persona es quien baila , corre , salta y hace reverencias , pero en las tripas de la Botarga de Villaseca de Uceda está cada una de esas personas que la hacen posible . Todos los que ponen su granito de arena para que sigamos pudiéndonos emocionar cuando la vemos aparecer en el horizonte y para que quienes acuden disfruten de un precioso día en el que se cuida y se mima una tradición y se apuesta por la cultura y la concordia . Si , como dicen , las emociones parten y se acumulan en las tripas , podremos seguir disfrutando de nuestra Botarga el tiempo que estemos dispuestos a cuidarlas . Y qué mejor forma de cuidarlas que seguir formando parte de esas tripas e intentar transmitir el legado a las nuevas generaciones .