calva ni los bolos salieron a que les diera la luz del sol. Debe de ser que como teníamos
tres horas de charanga, decidimos reservar fuerzas para el baile-vermú. En efecto, la
charanga “Los Maniseros”, amenizó, con un tiempo casi primaveral el aperitivo, y la
Comisión de Fiestas hizo bocatas de lomo, chorizo y panceta. ¿Qué más se puede
pedir?
La tarde se remató con torneos de Continental, Parchís y alguna partidita de mus.
Los que no acabaron escarmentados del partido de Copa del Rey de la semana an-
terior pudieron acabar desencantándose del Real Madrid en el partido de las nueve,
tirando por la borda la Liga. ¡Y eso que no sabíamos lo que se nos venía encima el
miércoles ante el Ajax de Amsterdam!
A las doce de la noche hubo disco móvil para los más jóvenes (a esas horas los de
mediana edad estábamos fundidos).
El Domingo día 3 (“El Angelón”), la Ronda empezó puntual en casa de Marisa y Miguel
a las diez de la mañana. Como esta vez el tiempo acompañaba, hubo lleno absoluto
y empezamos con muchos efectivos. Como siempre, costó un par de casas o tres afi-
nar las gargantas hasta que empezó aquello a tomar cuerpo y a sonar bien, apañan-
do los finales de las guitarras y los tonos de las voces.
Ángel Mateo se marcó sus dos clásicos de todos los años, y hubo risas y también algu-
nas emociones por coplas sentidas de otros rondadores.
Este año tuvimos unas cuantas coplas de picadillo entre los de la EGB. Se conoce que
estos chavales andan picados todo el año porque venían calientes y aprovecharon
la ronda para ajustar cuentas. Hay que ver cómo estuvieron ellas de lúcidas, aunque
ellos dieron unos buenos capotazos y, según dijeron, hasta hubo tercio de varas, reile-
tes y tercio de muerte.
El arrastre fue cortado por el toque de campana, que anunciaba la Misa Mayor des-
de el campanario. Hubo tiempo justo para la foto de grupo (este año especialmente
nutrida), ir a casa a cambiarse y acudir a Misa.
Nuestro Santo Ángel estaba engalanado como se merece, y en la homilía Don Isidro
hizo referencia al renacer de la Cuaresma, al período de renovación en el que nuestro
Ángel puede ayudarnos como especial intercesor.
Este año, tras la procesión en la que pusimos nuestras esperanzas y nuestro pueblo
en manos del Santo Ángel, se procedió a la subasta de brazos en la que se recaudó
bastante cantidad de dinero, pues dulces y tartas también contribuyeron a subir las
pujas. La foto de grupo final no podía faltar, y la degustación de bollos y moscateles
se prolongó hasta más allá de las tres de la tarde, entre animadas conversaciones y
chascarrillos.
Esperamos seguir el año que viene metiendo el gusanillo de las tradiciones centenarias
en los corazones de nuestros hijos para que no se pierdan en las siguientes generacio-
nes. Si guardan tan buen recuerdo como nosotros de estos días de celebración y hon-
ra al Santo Ángel, no será difícil que el día de mañana continúen con ello adelante.
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