Programa Santo Angel 2020 | Page 39

C O L A B O R A C I O N E S LA LECHUZA por Margarita Rojas A quella noche de verano paseando con mi perrita y ya de regreso a casa para dormir, lo vi pasar, una sombra grande, tan grande, que parecía una sábana ex- tendida. Pasó por encima de nuestras cabezas a poca altura y pudimos verla muy bien. Tiempo atrás, había oído comentar a los vecinos que por las noches se escuchaban raras voces y ruidos. Nunca nadie supo identificarlos y nunca nadie había visto nada. En los paseos nocturnos, todos nos fijábamos en extraños movimientos y sonidos, pero nada… el fenómeno, solo pasaba de noche en la quietud del silencio. Por fin, inesperadamente y bajo un precioso cielo azul estrellado, descubrimos el fe- nómeno del misterio, allí estaba ella, sentada en la copa de un árbol, impresionante, preciosa criatura blanca, de ojos grandes observadores… una lechuza. La lechuza llevaba habitando el pueblo un tiempo largo y sin ser avistada. Canela, mi perra, al percatarse de su presencia, ladró nerviosa, asustando al animal que abriendo sus imponentes alas de blanco plumaje y con mucha parsimonia, alzó en vuelo su majestuosa silueta hasta conseguir perderse en el cielo, fuera del alcance de nuestra vista. No ha vuelto, pero deseo con esperanza que alguien de su prole regrese por instinto a éstos tejados de nuestra Villaseca, que por una temporada fueron su hogar y el nuestro. C omo muchos sabreis, la Asociación Cultural apadrinó a un mochuelo herido para su recuperación y posterior suelta. A continuación enumeramos una serie de datos para que conozcamos un poco mejor al ave con el que nos apodan a l@s de Villaseca. MOCHUELO COMÚN: Especie de rapaz nocturna ibérica de pequeño tamaño: unos 24 cms de longitud y un peso de unos 150 grs. Su envergadura alar de 65 cms. aprox. se aprecia en su vuelo ondulante con aleteo irregular y algún corto planeo. El aspecto general es rechoncho, y a ello contribuye también la forma de la cola corta y redondeada. Las alas no son muy largas, también de aspecto redondeado. No posee penachos y presenta una especie de “cejas” blancas unidas entre los dos ojos amarillos. El color del plumaje es grisáceo parduzco y moteado de manchas blancas. El mochuelo tiene preferencia por zonas abiertas con algo de arbolado (dehesas, oliva- res…., zonas de cultivo, campos de secano abandonados), y huye de zonas boscosas y de áreas montañosas. Es muy frecuente verlo en los alrededores de las carreteras. Se distribuye con frecuencia y regularidad por la Península Ibérica, a excepción de las áreas montañosas y las islas. Se comporta de forma sedentaria. Su dieta varía según la estación, estando formada básicamente por insectos en verano, y por micromamíferos en invierno. Algún pequeño anfibio también puede encontrarse entre sus presas, que caza en el crepúsculo y el alba. Podemos decir que es la más diur- na de las rapaces nocturnas, por lo que es fácil verla al atardecer. El nombre científico, Athene noctua, proviene de la diosa griega Atenea, ya que el mochuelo era su símbolo. Por este motivo era un animal sagrado para los griegos. Los romanos, sin embargo, veían en el mochuelo signos de mala suerte y desgracias. 39