cuando más se nota es cuando llegan los urbanitas con su rapidez y estrés, menos mal
que al poco de estar aquí van bajando el ritmo.
David - Claro, no hay más que ver el dron para ver que aquí no ha llegado la veloci-
dad… bromeé, el dron viene y se va, pero no escucha a la gente, no se mezcla con
ella por lo que no puede entender el valor de la gente de Villaseca, su amabilidad, su
cariño, su alegría, sus ganas de hacer cosas, y más cosas, y más cosas… ¡ains!, que hi-
peractividad la de aquellos tiempos, menos mal que el vermú era tranquilo y pausado,
bueno, y a veces largo, largo, largo.
Eva - ¡Qué bonito aquel primer invierno!, y aquellas rutas interpretadas, me sigue con-
moviendo lo que puede hacer la gente cuando se junta, la primera vez que vi allí a más
de 250 personas para campiñear y conocer mejor la zona no me lo podía creer.
David - Si, muy bonito, pero para bonito el aperitivo de Nochebuena, que nos juntára-
mos todos un día como ese y con el sol que nos hizo fue una maravilla, ¡y nos rondaron!
Eva - ¡Ah, sí, la ronda!, esa afición que tiene este pueblo a cantar es maravillosa, y me
alegro mucho cada vez que sale la ronda del pueblo, nuestros vecinos de Viñuelas
están encantados.
David - Venga amor, deja de enrollarte y vamos a comer, que si las damos vueltas entre
los dos hago migas, que yo solo no puedo.
Con todo nuestro cariño para un pueblo donde hemos encontrado un hogar y una
gran familia de las que se eligen. El pueblo somos todos y todos somos pueblo, ojalá
que todos sigamos poniendo nuestro granito de arena para que Villaseca de Uceda
siga siendo tan maravillosa, alegre y hospitalaria como nos la hemos encontrado no-
sotros.
Gracias a todos
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