C O L A B O R A C I O N E S
por Jacinto Sanz
Y
LA NOSTALGIA DEL PASADO
a sabéis de mi ilusión por escribir cuando llega la fiesta del Santo Angel en nuestro
libro-resumen del año que terminó, programa extenso en el que los vecinos y ami-
gos de Villaseca expresan su sentir con múltiples temas.
En esta ocasión, con el paso del tiempo, me doy cuenta de que nuestra generación
está situada ya en ese tramo final de la vida.
Miro al pueblo, en un día de esos de invierno, entre semana, de día o de noche, con
sus 8-10 vecinos y los 12-14 habitantes que pernoctan diariamente. Percibo ese silen-
cio asombroso, sepulcral, continuo, casi interminable, solo roto por el paso de algún
vehículo. Recuerdo aquel pasado en el amanecer y el atardecer, al caer de la tarde,
con la llegada de sus 8 atajos de ovejas, el atajo de cabras, sus 12 agricultores con sus
correspondientes yuntas de mulas, el arado romano, las esperas, el bullicio; eran signos
de vida que tenían a la gente ocupada, dedicada, con tiempo para vivir y compartir
con todas las generaciones, sin vacíos, ni saltos entre ninguna de ellas.
El pasado nos proyecta a lo que vivimos con todos sus recuerdos. Cuando miras al pa-
sado, sucede como con los familiares que se fueron: son nuestras raíces, el todo, pero
ni el uno ni los otros vuelven.
No me voy a referir al progreso incuestionable que ha ido produciéndose día a día,
pero que también se ha llevado mucho, con el coste que ha supuesto y del que voso-
tros mismos podéis juzgar.
Cuesta mucho aceptar esa “España vaciada”, de la que hoy tanto se nos habla, y
cuyas perspectivas a corto y medio plaza no son, ni mucho menos, halagüeños, y un
futuro a largo plazo, que no deja percibir el cambio en el medio rural del que todos
opinamos.
Veo como un salto, un punto de desconexión entre los adolescentes y jóvenes, y la
generación de los mayores, como si nuestro pasado, nuestros valores, principios y cos-
tumbres, no solo no sirvan de base, sino que apenas se consideren como parte impor-
tante en el vivir diario.
Bueno, dejemos aparte estas reflexiones, será tarea de la sociedad y de los jóvenes
construir su futuro. Nos situemos ya en nuestra fiesta del Santo Angel de la Guarda, en
lo que nos une, el ánimo está asegurado. Dispongámonos a vivir, compartir, disfrutar
de esta fiesta, que tanto arraigo y tradición tiene en todas las personas vinculadas a
Villaseca.
FELIZ SANTO ÁNGEL 2020
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