C O L A B O R A C I O N E S
J
ENTREVISTA A JOAQUÍN
por Juan Sanz
oaquín nació en Villaseca de Uceda el 20 de Agosto de 1929, en la casa donde
vive Marisa. Es hijo de Joaquín y de Catalina, sus hermanos son: Rosa, Florentino,
Sara y Rafael, de los que solo viven Rafael y Joaquín. Siempre ha estado empa-
dronado en Villaseca, su querido pueblo. Tiene unos recuerdos muy tristes de su infan-
cia, pues ésta se desarrolló en plena Guerra Civil.
Durante su niñez, acudía a la Escuela de Villaseca donde recibían clase alrededor de
30 niños y niñas, de los cuales, sus compañeros más queridos eran “el Ángel”, Ricardo,
“la Anita”, “la Juliana”, “la Carmencita” y “la Mónica”, siendo los dos primeros, sus
mejores amigos. Menciona a la generación de Sabino, Marcelino e Ignacio, que entre
otros, marcaron época en Villaseca.
De sus maestros, recuerda a Don Claudio y a otros que eran militares, los cuales no se
portaban bien con sus alumnos durante las clases. Por otro lado, menciona especial-
mente a Don Faustino como un gran maestro.
Recuerda que cuando eran jóvenes jugaban a la “Calva”, al “Chite” y al fútbol. De
hecho, fueron a Guadalajara Ángel, Isidro y él a competir a la “Calva”, quedando
campeones.
De los curas, recuerda que venían de Casa de Uceda y guarda un especial afecto
por Don Teódulo.
Estuvo viviendo en Villaseca hasta los 33 años, ya que contrajo matrimonio con Marí
Tere de Viñuelas. Se casaron en Guadalajara en la iglesia de Santiago. El banquete
se celebró en “El Palas”, compartiendo con muchos invitados este día tan especial.
Aunque vivía en Viñuelas, acudía todos los días a trabajar a Villaseca con su hermano
Florentino, éste se ocupaba de las ovejas y él de la labor.
Sus padres lo eran todo para él, por ello, uno de los días más tristes de su vida, junto
con la fallecimiento de su mujer, fue cuando vino la Guardia Civil a llevarse a su padre
a la cárcel, donde estuvo cinco años recluido. Recuerda como iba con sus hermanas
todas las semanas a la cárcel de Guadalajara a llevarle comida, porque si no, se mo-
ría de hambre. Además, habla tristemente de la estancia de su hermano Florentino en
un campo de concentración al finalizar la Guerra Civil. Tras pasarlo muy mal, finalmen-
te fueron ayudados por el alcalde Ramón Gil para que los pusieran en libertad. De ahí,
el buen recuerdo que guarda de él.
Por otro lado, los recuerdos más felices de su vida fueron el día que se casó y el na-
cimiento de sus dos hijos, Joaquín y Raquel, de quiénes dice que “son muy buenos,
trabajadores y listos”. Además tiene tres nietos de los que se siente muy orgulloso.
Por último, menciona que para él, Villaseca lo es
todo, pues tiene aquí sus raíces, además de la con-
fianza y cariño de sus sobrinos y del resto del pueblo.
Actualmente le entristece ver que no queda casi
gente de su edad, pero le anima mucho el buen am-
biente que hay en el pueblo y todas las cosas que se
están haciendo.
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