DÍA DE TODOS LOS
SANTOS - HALLOWEEN
E
OTOÑO-INVIERNO
por Maya Gil
l pasado 3 de Noviembre fue un día completo:
Por la mañana, “Campiñeando”, un grupo bastante numeroso
de villasecanos realizamos el recorrido Casa de Uceda- Matarru-
bia. Quiero dar las gracias desde aquí a los organizadores y a todas
las personas que nos recibieron tan bien, tanto en Casa de Uceda
como en Matarrubia.
Por la tarde, los niños se pintaron y disfrazaron para acudir a la reu-
nión que tuvimos al anochecer, en la que disfrutamos de una me-
rienda-cena muy familiar, distendida y agradable para dar buena
cuenta de las viandas preparadas para la ocasión y donde también compartimos los
postres tan ricos que llevaron Alicia y Gloria: los puches, típico plato que en la noche
del treinta y uno de noviembre, víspera de la festividad de Todos los Santos, se comía
en todas las casas del pueblo y no como postre sino como primer plato. Se compartió
también tarta de Laura y pastas de lo que ahora llaman Halloween.
Al final de la cena, hice un recordatorio dirigido especialmente para los jóvenes y ni-
ños, sobre las tradiciones de Villaseca en la festividad de Todos los Santos, todas ellas
derivadas de las antiguas costumbres celtas y que se habían transmitido oralmente
de padres a hijos, de generación en generación hasta nuestros días, con el ánimo de
que no entren en el olvido, anuladas por las nuevas tendencias importadas de E.E.U.U.
Enumero algunas:
- Tocar la campana a clamor el día treinta y uno por la noche.
- Untar puches en el picaporte de las puertas.
- Colocar calabazas con faroles o velas dentro en lugares oscuros del pueblo y disfra-
zarse de fantasmas los más decididos.
Emulando estas tradiciones, después de la cena se tocó la campana y los niños y al-
gunos mayores disfrazados recorrieron el pueblo llamando a las casas amigas, en las
cuales les dábamos chucherías. A nuestro grupo se unieron otras personas que tam-
bién estaban celebrando esta fiesta y se alojaban en una las casas rurales.
En el pórtico de la iglesia, Andrea hizo una escena teatral de zombis que junto con
otros disfrazados que iban apareciendo por las calles del pueblo, atemorizaron a al-
gunos niños, sorprendieron a otros y disgustaron a algún mayor.
Así se terminó la noche en un ambiente familiar y distendido como lo habíamos em-
pezado.
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