ACTIVIDAD
DÍA DEL LIBRO
E
P R I M A V E R A
por Lucia García Mateo
l día 28 de abril celebramos nuestro particular día del libro, sin firmas de personas
mediáticas, ni casetas o stands que venden libros con descuentos, pero con la
misma finalidad, fomentar la lectura.
Desde la asociación se pensó hacerlo de una manera original, motivadora y sobre
todo que cumpliese dicho fin, así que organizamos un cuentacuentos para los más
pequeños, con cuentos que educan en valores. Andrea fue quien se ocupó de ello
hablando con los niños sobre las moralejas y los aprendizajes que nos dejan los cuentos
para nuestro día a día.
Al terminar dimos paso a los más mayores, cada uno llevaba un libro para intercam-
biarlo con otra persona, el intercambio se hizo por sorteo, de esta manera además
se propiciaba el cambiar de género literario o de temática. Normalmente tenemos
un gusto muy marcado a la hora de leer y nos pareció una buena forma para expe-
rimentar.
Al dejar su libro se les daba una hoja para que escribiesen su nombre y el por qué
habían decidió traerlo, hubo disparidad en las justificaciones, “es mi libro favorito”, “lo
he traído porque no lo he leído”, “significa mucho para mí…”, con estas pequeñas
introducciones previas a la lectura del libro, la motivación para leerlo era aún mayor.
Antes de proceder al sorteo, se regaló a cada uno de los que quisieron compartir esta
actividad con una flor de papel y a continuación se contó la leyenda de San Jordi que
justificaba dicho obsequio, para el que no la conozca dice lo siguiente:
La leyenda explica que hace mucho tiempo, en Montblanc (Tarragona) un feroz dra-
gón capaz de envenenar el aire y matar con su aliento, tenía atemorizados a los habi-
tantes de la ciudad. Los habitantes, asustados y cansados de sus estragos y fechorías,
decidieron calmarle dándole de comer a una persona al día que se elegiría por sor-
teo. Después de varios días, la mala suerte le tocó a la princesa.
Cuando la princesa abandonaba su hogar y se dirigía hacia el dragón, un caballero
llamado Sant Jordi, con brillante armadura y caballo blanco, apareció de repente
para ir a su rescate. Sant Jordi alzó su espada y
atravesó al dragón, liberando por fin a la princesa
y a los ciudadanos. De la sangre del dragón brotó
un rosal con las rosas más rojas que jamás se ha-
bían visto. Sant Jordi, triunfante, arrancó una rosa y
se la ofreció a la princesa.
Los más pequeños quisieron también llevar sus
cuentos para cambiarlos y se lo pasaron fenome-
nal, aunque a más de uno le costó entender que
su cuento se lo llevara otra persona. Fue una ac-
tividad cultural muy divertida, con bastante parti-
cipación y que esperamos que se repita año tras
año.
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