Programa Santo Angel 2014 | Page 26

¿SUBIR YO AL OCEJÓN? NO TE LO CREES NI TÚ Nunca dejamos de sorprendernos. A veces hacemos cosas que si nos las cuentan previamente no nos las imaginamos. “¿Subir yo al Oce- jón? No te lo crees ni tú”. Pues sí, allí subí y os voy a contar mi experiencia de novata. Tengo que reconocer que la aventura pasó por distintas etapas: muy buenas, buenas, no tan buenas… La convocatoria lo pintaba fácil: “Pueden ir niños acompañados de adultos”. En mi caso hubiera sido mejor decir: “Pueden ir adultos acompañados de niños”, que una ya no cumple los cuarenta y la diferencia de edad se nota. Ellos llegaron arriba los primeros y sin ningún tipo de ayuda. La verdad es que la mañana no podía ser mejor, soleada, fresquita. La subida hasta casi coronar la cumbre fue buena, contando con la ayuda de Enrique (buen guía y mejor animador) y al grupo de mujeres que hicieron que no abandonara a mitad de camino. Me llamó la atención este grupo femenino que subieron sin parar de hablar y llegaron sin dificultad. ¡Y yo que no podía ni con la botella de agua…! Mereció la pena. Aunque llegué la última, el hecho de conseguirlo para mí fue enriquecedor. Las vistas desde arriba, el paisaje, compartir un rato de almuerzo con todos los que me habían ayudado fue un momento inolvidable. Pero la realidad es que ese momento se acababa y había que volver. La bajada prometía ser más fácil. Al menos para mí no lo fue y, al igual que subí la última, no podría defraudar a los de mi pueblo y bajé también la última… Es de justicia hacer mención especial a la inestimable colaboración de Mari Carmen, su marido Juan Carlos y a Juan. Su buen asesoramiento y apoyo fue fundamental para terminar la bajada. Y a mi marido que me sirvió de soporte durante todo el trayecto. En cualquier caso, el recuerdo de conseguir subir al Pico Ocejón ha sido un reto y un aprendizaje de la educación permanente que nos da la vida y la naturaleza. ¡¡¡Gracias a tod@s!!! Inma Bris (La pequeña de Teófilo ) 26 22