En 1880, desde el pueblo de Belgrano, donde
había instalado provisionalmente el gobierno,
el presidente Nicolás Avellaneda sofocó con
dureza la revolución que conducía el
gobernador de Buenos Aires, Carlos Tejedor. La
victoria costó mucha sangre. Más de 2.000
muertos fueron el saldo de las feroces batallas
de Puente Alsina y Los Corrales. Es conocido
que todo esto sería coronado con la ley de
Capital Federal y la asunción del presidente
electo, general Julio Argentino Roca.