Consecuencias económicas de la Gran Guerra
Pocos días antes del comienzo de la Guerra, representantes de las potencias europeas
retiraron todo el oro que pudieron de la Caja Nacional de Conversión, alrededor de 28
millones de pesos,y lo embarcaron hacia sus países. Como consecuencia, el público inició
una corrida bancaria, a la que el presidente respondió con el cierre indefinido de la Caja. De
ese modo se inició el período de inconvertibilidad del papel moneda, que a su vez perdió no
menos del 10% de su valor.
La situación económica del país fue duramente afectada por la guerra: sólo en 1915, las
rentas nacionales cayeron en un 40%. Las naciones beligerantes utilizaron casi todas sus
marinas mercantes para la contienda, y además sus flotas atacaron buques mercantes
enemigos, con lo que las exportaciones argentinas se hicieron más complicadas. Más
notablemente aún,las importaciones de bienes industriales sufrieron una abrupta caída, lo
cual –sumado a la inconvertibilidad– generó un rápido aumento del valor de los bienes
industriales, lo que a su vez generó una oportunidad única para la industria nacional. Se
trataba de un proteccionismo de hecho.
El resultado fue un enorme crecimiento del número de talleres industriales y de la producción
industrial. La industria metalúrgica, en particular, tuvo un crecimiento explosivo.
No obstante las limitaciones de capital, el impulso estatal sobre los ferrocarriles logró llevarlos
a 33 595 km. Y, a pesar de las limitaciones, las exportaciones de carne siguieron en ascenso,
pasando de 389 millones de pesos oro en 1910 a 574 en 1916. La exportación de granos, en
cambio, tuvo una brusca caída. En suma, la economía en su conjunto tuvo una baja del 10%
en 1914, y creció muy lentamente durante el resto de la Guerra.